Enaro

Placas solares y aerotermia: cuánto cubren de verdad las placas

Combinar las dos cosas funciona, pero no como se cuenta. En una vivienda de referencia con aerotermia y una fotovoltaica dimensionada a su consumo, las placas cubren entre el 44 % y el 48 % de la electricidad que gasta la bomba de calor al año. No el 100 %, y no «calefacción gratis».

El motivo es de calendario y se puede medir: la calefacción se concentra en invierno y el sol, no. En diciembre, enero y febrero una vivienda española concentra entre el 49 % y el 62 % de su demanda anual de calefacción, mientras su tejado genera en esos mismos tres meses solo entre el 17 % y el 21 % de su producción anual. Eso es un desajuste de 2,8 a 2,9 veces, y sale casi igual en Madrid, Valencia, Sevilla y Valladolid: de zona climática B3 a D2, el número apenas se mueve.

Esa cifra no está publicada en ninguna parte, y no es una forma de hablar. Leímos el contenido real de cinco de las diez páginas del Top 10 el 7 de septiembre de 2026 —Leroy Merlin devolvió un error a la petición y otras cuatro no se descargaron—, no sus títulos: ninguna de esas cinco publica qué porcentaje del consumo de la bomba cubren las placas, todas comparan totales anuales de kilovatios hora como si un balance de año demostrara algo sobre lo que pasa en enero, y la única que menciona la estacionalidad la presenta al revés, como una ventaja de la combinación.

Lo que sigue está calculado cruzando dos fuentes oficiales sobre el mismo periodo (2005-2020): la producción mensual real de PVGIS, el servicio fotovoltaico del Joint Research Centre de la Comisión Europea, consultado en vivo por coordenadas, y el reparto mensual de la demanda de calefacción medido con los grados-día de Eurostat por región. El consumo de la vivienda y el de la bomba salen del motor de cálculo de Enaro, sin ninguna fórmula nueva.

Debajo está lo que cubren las placas ciudad por ciudad y mes a mes, por qué repartir la calefacción en doce partes iguales infla el resultado entre un 18 % y un 23 %, el método entero con sus dos límites publicados —los dos empujan a la baja, no al alza—, qué cuesta poner las dos instalaciones y por qué esa cifra es una suma y no un precio observado, y por qué las placas no te libran de revisar la potencia contratada.

Última actualización: 7 de septiembre de 2026

En esta página · 9 apartados
  1. 01¿Cuánta electricidad de la aerotermia cubren de verdad las placas?
  2. 02¿Por qué el invierno descuadra tanto?
  3. 03El error que hace que las cifras que circulan salgan mejor
  4. 04Cómo está calculado y qué NO puede decir este número
  5. 05Entonces, ¿qué cambia de verdad al juntarlas?
  6. 06¿Cuánto cuesta poner las dos cosas?
  7. 07Si pongo placas, ¿me libro de subir la potencia contratada?
  8. 08¿Qué papeles cambian por poner las dos a la vez?
  9. 09¿Hay alguna ayuda por combinar las dos?
01

¿Cuánta electricidad de la aerotermia cubren de verdad las placas?

Entre el 44 % y el 48 % del consumo anual de la bomba de calor, una vez descontado el consumo de la casa, que compite por esa misma producción.

Conviene decir de qué vivienda hablamos, porque un porcentaje sin caso detrás no significa nada. El caso de referencia es una vivienda de 120 m² construida entre 1979 y 2006, con cuatro ocupantes, calefacción actual de gas natural y unos 90 € al mes de gasto eléctrico previo, que instala aerotermia con agua caliente sanitaria y una fotovoltaica dimensionada para producir al año lo mismo que consume, en cubierta orientada al sur y sin sombras declaradas. Las cifras de esa vivienda no son una media nacional de nada: lo que sí se puede generalizar, porque sale casi idéntico en las cuatro ciudades, es el desajuste de fondo.

La tabla de abajo tiene dos columnas que conviene leer juntas. La primera dice cuánto del consumo anual de la bomba acaba cubierto por el tejado. La segunda dice qué pasa en enero: el cociente entre lo que produce la instalación ese mes y lo que consume la vivienda entera. Un valor por debajo de 1 significa que el tejado no llega a cubrir ni el consumo total del mes, aunque el año cuadre, y en enero está entre 0,39 y 0,53 en las cuatro ciudades.

Fíjate en un detalle que rompe la intuición: Valladolid, la ciudad más fría de las cuatro, es la que mejor cobertura anual saca (48 %) y a la vez la que peor enero tiene (0,39). No es una contradicción. Su demanda de calefacción es tan alta que se reparte a lo largo de más meses —incluidos abril, mayo y octubre, que tienen sol—, así que el porcentaje anual sube; pero su enero es el peor de todos porque allí coinciden el mes de menos producción del año y el pico de demanda. Sevilla y Valencia son el caso opuesto: inviernos cortos y muy concentrados, mejor enero relativo y peor cobertura anual.

La conclusión práctica es la que casi nunca se dice. Poner placas no hace que la aerotermia sea gratis en invierno, ni la convierte en una instalación autosuficiente: hace que algo menos de la mitad de su consumo anual salga del tejado, y que la otra mitad larga siga viniendo de la red, concentrada precisamente en los meses de factura alta. Sigue mereciendo la pena por lo que ahorra en el conjunto del año; lo que no sostiene el número es el relato de que una cosa alimenta a la otra.

Si quieres tu cifra y no la del caso de referencia, la calculadora de aerotermia con placas solares hace esta misma cuenta con tu ubicación, tu vivienda y tu consumo, y consulta la producción real de tu tejado. Es una estimación orientativa: el dimensionamiento definitivo requiere estudio técnico.

Ciudad (zona climática)Potencia fotovoltaica del casoDel consumo anual de la bomba, cubierto por las placasProducción entre consumo, en enero
Madrid (D3)5,1 kWp47 %0,47
Valencia (B3)4,3 kWp44 %0,53
Sevilla (B4)4,2 kWp44 %0,52
Valladolid (D2)5,5 kWp48 %0,39
Cálculo propio de Enaro del 07/09/2026 sobre el caso de referencia descrito arriba. Producción mensual de PVGIS v5.2 (Joint Research Centre de la Comisión Europea, base PVGIS-SARAH2 con meteorología ERA5, promedio 2005-2020), consultada por las coordenadas reales de cada ciudad con 35° de inclinación, orientación sur y 14 % de pérdidas de sistema. Reparto mensual de la calefacción con los grados-día de Eurostat (nrg_chddr2_m) de la región NUTS 2 correspondiente; consumo base del hogar con el perfil residencial 2.0TD de Red Eléctrica de España; consumo eléctrico de la bomba, demanda de calefacción y de agua caliente calculados con el motor propio del proyecto. La potencia fotovoltaica de cada fila la devuelve ese mismo motor, no se ha elegido a mano. Es un balance MENSUAL, no una simulación hora a hora: ver el bloque de método para los dos sesgos conocidos, que empujan ambos a la baja.
Vivienda española con las dos instalaciones en el mismo encuadre: paneles fotovoltaicos en la cubierta y la unidad exterior de una aerotermia en la terraza lateral
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¿Por qué el invierno descuadra tanto?

Porque la calefacción y el sol van a contratiempo: en diciembre, enero y febrero cae el 49-62 % de la calefacción anual y solo el 17-21 % de la producción.

Ese cociente —entre 2,8 y 2,9 veces— es la cifra que resume todo lo demás, y lo más interesante es lo poco que se mueve. Madrid da 2,8; Valencia, Sevilla y Valladolid dan 2,9. Son cuatro climas distintos, con demandas anuales de calefacción que van de 1.193 grados-día en Andalucía a 2.485 en Castilla y León, y aun así el desajuste es prácticamente el mismo en todas partes. Eso importa porque significa que no es una peculiaridad de una ciudad fría ni un caso extremo elegido a conveniencia: es la forma que tiene el problema en España.

Detrás hay dos curvas que van a lo suyo. La de la producción es suave: en Madrid, diciembre produce el 61 % de lo que produce julio y enero el 63 %, según PVGIS. Es una caída seria, pero es una caída. La de la calefacción no es una curva, es un acantilado: los grados-día de la Comunidad de Madrid reparten el 20,0 % del año a enero, el 19,0 % a diciembre y el 0,04 % a julio. Enero pesa quinientas veces más que julio en calefacción, y produce un 37 % menos de electricidad. Ahí está todo el asunto.

La tabla de abajo es esa colisión, mes a mes, para el caso de Madrid. La columna del cociente es la que hay que mirar: por debajo de 1, el tejado no da para el mes; por encima, sobra. Se ve que el problema no está repartido, está apilado en cinco meses seguidos, de noviembre a marzo.

De ahí sale la cifra que contesta a la pregunta de la batería sin necesidad de discutirla. En este caso de Madrid, la instalación genera 2.076 kWh de excedente entre abril y octubre, y entre noviembre y marzo el consumo supera a la producción exactamente en esos mismos 2.076 kWh. Guardar el verano para el invierno exigiría almacenar del orden de dos mil kilovatios hora durante meses, frente a los 3 a 15 kWh que tiene una batería doméstica: más de cien veces, y sin contar lo que se pierde por autodescarga a lo largo de medio año. El porqué cualitativo —que este desajuste es estacional y no diario— está explicado en la calculadora combinada, que es donde se decidió no incluir batería en ese cálculo y se cuenta por qué.

Y por la misma razón, ese excedente tampoco viaja hasta enero por vía económica. La compensación de excedentes liquida un saldo dentro de cada periodo de facturación, que la norma limita a un mes: lo que sobra en julio se compensa en julio y no engorda ninguna hucha. El mecanismo entero, con el artículo que lo dice, está en el bloque de excedentes del hub de placas solares; aquí lo único nuevo es la magnitud.

MesProduce la instalación (kWh)Consume la vivienda (kWh)De ese consumo, calefacción (kWh)Producción entre consumo
Enero5371.1506560,47
Febrero5769805510,59
Marzo7128784470,81
Abril7256312681,15
Mayo7794641031,68
Junio791405191,95
Julio85746011,86
Agosto83945821,83
Septiembre751387191,94
Octubre6485081421,28
Noviembre5138334410,62
Diciembre5241.0986230,48
Caso de referencia en Madrid: vivienda de 120 m² construida entre 1979 y 2006, cuatro ocupantes, aerotermia con agua caliente sanitaria y fotovoltaica de 5,1 kWp dimensionada al consumo total. Producción de PVGIS v5.2 para las coordenadas de Madrid (1.630,48 kWh por kWp y año con 35°, sur y 14 % de pérdidas). El consumo de calefacción se reparte con los grados-día mensuales de Eurostat de la Comunidad de Madrid, el consumo base con el perfil 2.0TD de Red Eléctrica de España y el agua caliente de forma uniforme. El año cuadra —produce tanto como consume— y aun así siete meses van sobrados y cinco se quedan cortos: eso es exactamente lo que un balance anual no deja ver.
Amanecer de enero sobre una cubierta con paneles cubiertos de escarcha y el sol aún rasante, con vapor saliendo de un conducto: la calefacción funcionando cuando apenas hay producción
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El error que hace que las cifras que circulan salgan mejor

Repartir el consumo de calefacción en doce partes iguales sobrestima el autoconsumo entre un 18 % y un 23 %. Es lo que hace cualquier estimación que ignore la estacionalidad.

El fallo es fácil de cometer y difícil de ver. Una estimación necesita saber cuánto se consume cada mes para casarlo con lo que produce el tejado; si no se tiene un reparto mensual de la calefacción, la salida cómoda es dividir el consumo anual entre doce. El resultado parece razonable —el total anual es correcto— pero coloca una parte grande de la calefacción en primavera y verano, justo donde hay producción de sobra para cubrirla. El autoconsumo sube en el papel sin que nada haya cambiado en la casa.

Cuánto sube se puede medir, porque basta con hacer la misma cuenta dos veces. Con el reparto plano, el autoconsumo del caso de Madrid sale al 92,2 % de la producción; con el reparto real por grados-día, cae al 74,8 %. Son 1.436 kWh al año de diferencia, energía que la estimación optimista da por aprovechada en casa y que en realidad se vierte a la red en mayo mientras en enero se compra de la red. En Valencia la diferencia es de 992 kWh, en Sevilla de 1.055 y en Valladolid de 1.271.

Traducido a lo que se ve en las páginas del sector: un balance anual de kilovatios hora no demuestra que las placas alimenten la bomba de calor. Que una instalación produzca 5.600 kWh al año y la bomba consuma 4.840 no significa que la esté alimentando, del mismo modo que tener el sueldo del año no significa poder pagar el recibo del martes. La pregunta útil no es cuánto se produce en total, es cuánto de lo que se produce coincide en el tiempo con lo que se gasta.

Esto no convierte la combinación en mala idea, y conviene decirlo con la misma claridad. Un autoconsumo del 74-79 % de la producción sigue siendo alto: es bastante mejor que el de una vivienda sin bomba de calor, precisamente porque la aerotermia añade consumo eléctrico durante todo el año y le da al tejado más con lo que casar. Lo que cambia es la expectativa, no el veredicto: la combinación aprovecha bien el tejado, y aun así deja la mitad del consumo de la bomba fuera de su alcance.

CiudadAutoconsumo con reparto real (grados-día)Autoconsumo repartiendo la calefacción en doceavosCuánto infla el reparto plano
Madrid74,8 % de la producción92,2 %+23,3 % (1.436 kWh/año)
Valencia79,2 %93,5 %+18,2 % (992 kWh/año)
Sevilla78,9 %94,2 %+19,4 % (1.055 kWh/año)
Valladolid74,6 %89,5 %+20,1 % (1.271 kWh/año)
Misma vivienda de referencia y mismas fuentes en las dos columnas: lo único que cambia entre ellas es cómo se reparte el consumo de calefacción entre los doce meses. La columna de la izquierda usa los grados-día mensuales de Eurostat de la región de cada ciudad; la de la derecha, doce partes iguales. El porcentaje de la última columna es cuánto sobrestima la segunda a la primera, no la diferencia entre los dos porcentajes.
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Cómo está calculado y qué NO puede decir este número

Cruzando la producción mensual de PVGIS con el reparto de la calefacción por grados-día de Eurostat, sobre el mismo periodo. Es un balance mensual, no una simulación horaria.

Publicamos el método entero porque es lo que separa un número de una cifra de marketing, y porque cualquiera con las dos fuentes puede rehacerlo. De dónde sale la producción: de PVGIS v5.2, el servicio del Joint Research Centre de la Comisión Europea, consultado en vivo el 7 de septiembre de 2026 por las coordenadas de cada ciudad, con 35° de inclinación, orientación sur y un 14 % de pérdidas de sistema, que es el valor por defecto del propio servicio. Devuelve la producción mes a mes por kilovatio pico instalado, como promedio del periodo 2005-2020. Para Madrid son 1.630,48 kWh por kWp y año.

De dónde sale el reparto de la calefacción: de los grados-día de calefacción de Eurostat, conjunto `nrg_chddr2_m`, con desglose por región NUTS 2 y serie mensual desde 1980, actualizado por Eurostat el 8 de mayo de 2026. Su metodología es pública: la temperatura base son 15 °C, de modo que si la temperatura media diaria del aire baja de ese umbral se acumulan los grados que faltan hasta 18 °C, y el cálculo diario se agrega a meses naturales. Las estimaciones se apoyan en observaciones de unas 3.000 estaciones meteorológicas europeas. Agregamos la serie sobre 2005-2020 para que el periodo coincida exactamente con el de PVGIS y las dos curvas sean comparables.

Qué pone Enaro y qué es un supuesto: el consumo eléctrico de la bomba de calor, la demanda de calefacción y la de agua caliente los calcula el motor del proyecto, el mismo que hay detrás de sus calculadoras, sin ninguna fórmula nueva escrita para esta página. El consumo base del hogar se reparte con el perfil de consumo residencial 2.0TD de Red Eléctrica de España que ya usa el motor. Los supuestos declarados son tres: la instalación se dimensiona para producir al año lo mismo que se consume, la cubierta mira al sur con 35° y el agua caliente se reparte de forma uniforme entre los doce meses.

Y ahora los límites, que son parte del resultado y no una nota al pie. El primero: esto es un balance mensual, no una simulación hora a hora. Da por bueno que cualquier kilovatio hora producido dentro de un mes puede cubrir cualquier consumo de ese mismo mes, y eso no ocurre: el tejado produce a mediodía y la bomba de calor también trabaja de noche y de madrugada, que es cuando más frío hace. El autoconsumo real hora a hora es menor que el 74,6-79,2 % que sale aquí.

El segundo: el índice de grados-día es optimista con los meses de entretiempo. Cuenta demanda de calefacción siempre que la temperatura media diaria baja de 15 °C, así que atribuye a abril algo más del 8 % de la calefacción anual de Madrid y a octubre más del 4 %, y esos son meses de producción alta. Un hogar real enciende la calefacción menos días de los que supone el índice, de modo que el reparto por grados-día favorece el resultado.

Lo importante de esos dos límites es que empujan hacia el mismo lado: el porcentaje real está por debajo del que publicamos, nunca por encima. Cuando dos sesgos conocidos apuntan en la misma dirección, el número deja de ser una estimación centrada y pasa a ser un techo, y así hay que leerlo. Preferimos publicarlo con esa advertencia que redondearlo hacia arriba sin decir nada, que es lo que ocurre cuando alguien enseña un balance anual y lo llama autoconsumo.

Quedan dos precisiones menores que también se declaran. Los grados-día son un índice climático, la forma normalizada de repartir la demanda, no la lectura del contador de ninguna casa. Y al separar el consumo de la bomba entre calefacción y agua caliente hemos usado la proporción de sus demandas térmicas, lo que asume el mismo rendimiento para las dos; en la práctica el agua caliente suele tener peor rendimiento porque trabaja a más temperatura. El efecto sobre el resultado es pequeño, pero se dice.

05

Entonces, ¿qué cambia de verdad al juntarlas?

Que la fotovoltaica pasa a tener mucho más consumo con el que casar durante todo el año. Ese es el efecto real, no que las placas «alimenten» la bomba.

La aerotermia hace algo que ninguna otra reforma doméstica hace: multiplica el consumo eléctrico de la casa. En el caso de referencia de Madrid, la vivienda pasa de 4.320 kWh al año a 8.252, casi el doble, porque la calefacción y el agua caliente dejan de quemar gas y pasan a la factura de la luz. Y una instalación fotovoltaica rinde mejor cuanto más consumo tiene debajo, porque cada kilovatio hora que se autoconsume vale lo que cuesta comprarlo y cada uno que se vierte vale bastante menos.

Por eso la combinación tiene sentido económico aunque el número de cobertura sea del 44-48 % y no del 100 %. No es que las placas paguen la calefacción: es que la calefacción le da trabajo a las placas. Es la misma idea vista del derecho, y cambia por completo qué hay que mirar antes de decidir. Lo que importa no es si el tejado cubre el pico de enero —no lo va a cubrir— sino si el conjunto del año sale a cuenta.

Hay una consecuencia práctica de esto que conviene tener presente al pedir presupuestos: las dos instalaciones se dimensionan mejor a la vez que por separado. Quien pone primero la fotovoltaica pensando solo en el consumo actual de la casa y decide un año después cambiar la caldera por una aerotermia, se encuentra con una instalación pensada para la mitad del consumo que va a tener. Ampliar después es posible, pero rara vez sale igual de bien que haberlo planteado desde el principio.

Y hay una cosa que no cambia, por mucho que se junten: cada instalación se contrata, se legaliza y se mantiene por separado, y no hay ninguna conexión especial entre ellas. La bomba de calor es un consumidor eléctrico más del cuadro de la vivienda; las placas producen electricidad que se reparte por ese cuadro entre lo que haya encendido. No existe ningún cable que vaya de las placas a la aerotermia, y no hace falta ninguno.

La última pieza para decidir es tu caso concreto, no el de referencia. La calculadora de aerotermia con placas solares estima las dos instalaciones a la vez con tu ubicación y tu consumo real, y si prefieres verlas por separado están la de aerotermia y la de placas solares. Todas devuelven estimaciones orientativas: el dimensionamiento definitivo requiere estudio técnico.

Compara presupuestos de aerotermia y placas solares
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¿Cuánto cuesta poner las dos cosas?

Entre 11.500 € y 24.000 € para el caso más habitual. Es la suma de dos rangos verificados por separado, no un precio de mercado de la combinación.

Esa distinción no es una formalidad y por eso va en la primera línea. No existe ninguna fuente que publique precios de la combinación como producto único, porque no se vende como producto único: son dos instalaciones distintas, con dos oficios, dos legalizaciones y a menudo dos presupuestos. Lo que sí tenemos son las dos mitades trianguladas cada una con sus propias fuentes reales, y la suma es legítima aquí por un motivo concreto: las dos instalaciones no comparten ningún equipo, así que no se cuenta nada dos veces. En otras combinaciones no sería así —una aerotermia con suelo radiante comparte el generador de calor, y sumar dos precios completos ahí sería inflar la cifra.

El tramo de potencia fotovoltaica de la tabla tampoco está elegido a mano: 4,2 a 5,5 kWp es lo que devuelve el motor de cálculo para la vivienda de referencia en las cuatro ciudades. Se puede comprobar en la primera tabla de esta página, columna de potencia.

Lo que no vamos a decirte, aunque sea lo que probablemente esperabas leer aquí: que contratar las dos a la vez con el mismo instalador salga más barato que contratarlas por separado. Es plausible —una sola visita, un solo proyecto, una sola legalización— y parte del sector lo dice de palabra, pero no hemos encontrado ninguna fuente que lo cuantifique con una cifra sostenible. Así que no publicamos ningún porcentaje de descuento por agrupar. Lo que sí es una condición firme de esta plataforma, y esa sí se puede cifrar, es el descuento Enaro del 3 % sobre el presupuesto que aceptes aquí.

Tampoco encontrarás en esta página ninguna cifra de amortización ni de porcentaje de ahorro conjunto. En el Top 10 circulan «hasta un 70 %», «más de un 50 % anual», amortizaciones de cuatro y de seis años; ninguna de esas páginas publica cómo se calcula. Preferimos no responder a una cifra sin metodología con otra cifra sin metodología. Lo que sí puedes hacer es meter tus números en la calculadora y quedarte con su rango, que viene con la suya escrita.

Cada mitad de esta suma tiene su propia página con sus fuentes una a una y su fecha de consulta: el precio de la aerotermia y el precio de las placas solares. Ninguna de las dos tablas de fuentes se reproduce aquí.

PartidaRango verificadoQué incluyeCuántas fuentes trianguladas
Aerotermia con calefacción y agua caliente7.000 € – 16.000 €Equipo, instalación y puesta en marcha para una vivienda unifamiliar. No incluye cambiar los emisores.Cinco
Fotovoltaica de 4 a 5,5 kWp, sin batería4.500 € – 8.000 €Paneles, estructura, inversor, instalación y legalización. Es el tramo que el motor dimensiona para esta vivienda.Cuatro
Las dos juntas11.500 € – 24.000 €Suma declarada de las dos filas anteriores. No comparten equipo, así que no se cuenta nada dos veces.No aplica: no es una triangulación propia
Los dos rangos de origen son triangulaciones ya publicadas y verificadas por Enaro en /precios/aerotermia (cinco fuentes) y /precios/placas-solares (cuatro fuentes, una de ellas un instalador con domicilio verificable), cada una con su metodología y su fecha. La fila de la suma NO es un precio observado en el mercado: no existe ninguna fuente que publique presupuestos conjuntos de la combinación, porque no se comercializa como un solo producto. Precios de mercado: revisión a los seis meses, no a los dos años.
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Si pongo placas, ¿me libro de subir la potencia contratada?

No. La punta que fija tu potencia contratada ocurre en una noche fría de invierno, con la bomba a plena carga y la producción del tejado a cero.

Es la deducción más directa de todo lo anterior y no la responde ninguna de las páginas del Top 10, pese a ser una duda real de quien junta las dos cosas. Merece la pena decirlo así de claro: son dos problemas distintos y el sol solo resuelve uno. Las placas reducen la energía que compras; la potencia contratada la fija el instante de mayor demanda simultánea, y ese instante, en una casa con aerotermia, cae de noche y en invierno.

La estructura de la tarifa lo confirma sin necesidad de interpretarla. La Circular 3/2020 de la CNMC establece que el peaje 2.0TD se aplica a los suministros de hasta 1 kV con potencia contratada igual o inferior a 15 kW en todos los periodos, y que «consta de dos términos de potencia contratada y de tres términos de energía consumida». Traducido: la fotovoltaica actúa sobre los términos de energía, y no toca ninguno de los dos de potencia. El término fijo se paga los doce meses, con placas o sin ellas.

Hay además un matiz normativo que casi nadie recoge bien y conviene tener claro antes de que alguien te lo cuente mal. El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, en su instrucción ITC-BT-10, considera «electrificación elevada» la vivienda «con previsión de utilización de sistemas de calefacción eléctrica o de acondicionamiento de aire», y para ese grado dice que «la potencia a prever no será inferior a 9 200 W». Suena a obligación de contratar 9,2 kW, y no lo es: esa previsión se refiere a la capacidad de la instalación, definida por la intensidad del interruptor general automático, y la propia norma lo aclara en el mismo apartado — es «independientemente de la potencia a contratar por cada usuario, que dependerá de la utilización que éste haga de la instalación eléctrica».

Dicho de otro modo: la norma dice cómo tiene que estar dimensionada la instalación de tu casa, no cuánto tienes que contratar con la comercializadora. Son dos decisiones separadas, y la segunda depende de cuántos aparatos vas a tener funcionando a la vez una noche de enero. Lo que sí es cierto es que hay que revisarla, porque una bomba de calor es el consumidor más grande que va a entrar en la casa, y descubrirlo cuando salta el diferencial es la peor forma de enterarse.

El problema general de la potencia contratada al pasar a aerotermia —de cuánto se suele partir, qué consume eléctricamente una bomba según su potencia térmica y por qué subirla encarece el término fijo todo el año, también en verano— está desarrollado en cambiar la caldera por aerotermia. Aquí solo añadimos lo que es propio de tener además placas. Y no publicamos ninguna cifra de cuánto cuesta subir la potencia: no la hemos verificado con fuente oficial, y ya lo dijimos allí.

Cuadro eléctrico de una vivienda con la tapa retirada, mostrando los magnetotérmicos, el interruptor general y el diferencial
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¿Qué papeles cambian por poner las dos a la vez?

Muy pocos, y ninguno por combinarlas. La aerotermia va por su lado; la fotovoltaica tiene sus propios trámites, que no dependen de que haya una bomba de calor.

Conviene empezar por deshacer un malentendido antiguo que todavía circula. La potencia fotovoltaica que puedes instalar ya no está limitada por tu potencia contratada: ese límite existió con el Real Decreto 900/2015 y lo derogó expresamente el Real Decreto-ley 15/2018, como recoge el preámbulo del propio Real Decreto 244/2019. Que tengas contratados 4,6 kW no te impide poner cinco o seis kilovatios pico en el tejado.

En cuanto a permisos, el caso doméstico habitual está exento. El artículo 7.1.b) del Real Decreto 244/2019 exime de obtener permisos de acceso y conexión a las instalaciones de producción de potencia igual o inferior a 15 kW situadas en suelo urbanizado que cuente con las dotaciones y servicios exigidos por la legislación urbanística. Una instalación de 4 a 5,5 kWp en una vivienda de una calle con servicios entra de lleno ahí.

Lo que sí hay que hacer, y es donde la combinación se cruza con el papeleo, es comunicar cualquier modificación de la potencia instalada de generación a la empresa distribuidora. El artículo 8.1 del mismo real decreto le da diez días para modificar el contrato de acceso. Si estás pensando en ampliar el tejado más adelante porque ahora pones la aerotermia, ese es el trámite que toca, y lo gestiona normalmente la propia instaladora.

Al margen de eso, los certificados, la memoria técnica y la licencia o declaración responsable del ayuntamiento varían por comunidad autónoma y por municipio, así que no los enumeramos: ahí hay que preguntar caso por caso. Y la aerotermia no añade ningún trámite eléctrico especial por el hecho de convivir con la fotovoltaica: es un consumidor más de la instalación interior.

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¿Hay alguna ayuda por combinar las dos?

No hemos encontrado ninguna. Las ayudas aplicables son las de cada tecnología por separado, y se piden por separado aunque las instales el mismo mes.

Lo decimos así de seco porque es lo que hemos podido verificar. No existe ninguna convocatoria estatal ni autonómica que premie específicamente combinar aerotermia con fotovoltaica como tal, ni ningún tramo adicional por hacerlo. Que dos ayudas puedan solicitarse en el mismo periodo no significa que exista una tercera por juntarlas.

Eso no quita que cada una tenga lo suyo, y que en algunos casos se puedan acumular. Qué hay abierto de verdad en cada comunidad, con la fecha de cierre de cada convocatoria y el día en que se comprobó, está en subvenciones para aerotermia y en subvenciones para placas solares. Son páginas que se revisan cada trimestre porque las convocatorias se abren y se agotan sin avisar.

Un aviso que vale para las dos: la compatibilidad entre ayudas y deducciones fiscales depende de la convocatoria concreta y de tu situación, y no es algo que podamos resolver en general. Antes de contar con una cifra, confírmala con el organismo que convoca o con un asesor.

Seguir leyendo

  • Esta página explica el problema con un caso de referencia; la calculadora lo resuelve con el tuyo. Consulta la producción real de tu ubicación y estima las dos instalaciones a la vez, con un rango y la metodología de ese rango a la vista. Es el paso siguiente natural cuando ya has entendido por qué el invierno descuadra. calculadora de aerotermia con placas solares
  • Aquí damos por sabido qué es una bomba de calor, qué significa su rendimiento y por qué la zona climática cambia tanto el resultado. Si estás un paso antes de decidir si combinar, el hub es por donde empezar. cómo funciona la aerotermia
  • El mecanismo de los excedentes, por qué producir no es lo mismo que ahorrar y de qué depende lo que da un tejado están desarrollados allí. Esta página solo añade la magnitud del excedente cuando hay una bomba de calor debajo. cómo funciona el autoconsumo con placas solares
  • De dónde sale el rango de 7.000 a 16.000 € que compone la mitad del precio conjunto, con sus cinco fuentes una a una, qué mide cada una y su fecha de consulta. Aquí no reproducimos esa tabla. precio de una instalación de aerotermia
  • La otra mitad de la suma: la triangulación de cuatro fuentes reales que sostiene el rango de 4.500 a 8.000 € para el tramo de 4 a 5,5 kWp, que es el que dimensiona el motor para esta vivienda. precio de una instalación de placas solares
  • De ahí sale el rango de capacidad con el que comparamos los 2.076 kWh de excedente estacional. Si lo que buscas es respaldo ante cortes o aprovechar el consumo nocturno, que son las razones por las que una batería sí tiene sentido, están tratadas allí. baterías para placas solares
  • El problema completo de la potencia contratada al electrificar la calefacción —de cuánto se suele partir, qué consume la bomba en punta y por qué subirla encarece el término fijo los doce meses— está desarrollado allí. Esta página solo añade lo que cambia por tener además placas. cambiar la caldera por aerotermia
  • No hay ninguna ayuda por combinar las dos tecnologías, así que lo que aplica es lo de cada una por separado. El estado real de cada convocatoria, con su fecha de cierre y el día en que se comprobó, está ahí. subvenciones para aerotermia
  • El mapa por comunidades autónomas para autoconsumo, revisado cada trimestre porque las convocatorias se abren y se agotan sin previo aviso. subvenciones para placas solares
  • Es lo único cuantificable sobre el precio de juntar las dos cosas: un 3 % que exigimos a los instaladores de la red sobre el presupuesto que aceptes aquí. En una inversión que puede rondar los 20.000 €, conviene saber sobre qué cifra se aplica. descuento Enaro

Preguntas frecuentes

¿La aerotermia funciona con placas solares?

Sí, y no hace falta nada especial para que funcione: no existe ninguna conexión entre las dos instalaciones. La bomba de calor es un consumidor eléctrico más del cuadro de la vivienda, y las placas producen electricidad que se reparte por ese cuadro entre lo que haya encendido en ese momento. Si la bomba está funcionando cuando hay sol, se lleva parte de esa producción; si funciona de noche, se alimenta de la red como cualquier otro aparato. Lo que sí conviene saber es cuánto acaba coincidiendo una cosa con la otra, que es el número que da esta página: en el caso de referencia, las placas cubren entre el 44 % y el 48 % del consumo anual de la bomba, y en enero la producción del mes no llega ni a la mitad del consumo de la vivienda.

¿Cuántas placas solares se necesitan para aerotermia?

Depende de tu consumo y de tu ubicación, y desconfía de cualquier número redondo que te den sin preguntarte ninguna de las dos cosas. Como referencia con caso detrás: para la vivienda de 120 m² que usamos en esta página, el motor de cálculo dimensiona entre 4,2 kWp en Sevilla y 5,5 kWp en Valladolid, y esa diferencia de más de un kilovatio pico entre dos casas idénticas la explican el clima y la irradiación de cada sitio, no el tamaño de la vivienda. Un cálculo rápido de servilleta —potencia térmica de la bomba entre su rendimiento— da la potencia eléctrica que consume en punta, pero no la potencia fotovoltaica que te conviene, que es otra pregunta. Para tu caso concreto, la calculadora de aerotermia con placas solares lo estima con tu ubicación real; es una estimación orientativa y el dimensionamiento definitivo requiere estudio técnico.

¿Qué es más rentable, placas solares o aerotermia?

No son alternativas comparables, y esa es la respuesta honesta antes que cualquier cifra. Hacen cosas distintas: la aerotermia sustituye a tu sistema de calefacción y agua caliente, y lo que ahorra depende de con qué lo comparas —gasoil, gas natural, butano o unos radiadores eléctricos dan resultados muy diferentes—; las placas no calientan nada, producen electricidad que reduce lo que compras a la red. Elegir entre las dos solo tiene sentido si tienes que priorizar por presupuesto, y entonces la pregunta no es cuál es más rentable en abstracto sino cuál lo es en tu casa. No publicamos ningún porcentaje de ahorro comparado porque no tenemos una metodología que lo sostenga para el caso general. Lo que sí puedes hacer es calcular las dos por separado con tus datos y comparar los dos resultados con sus rangos delante.

¿Qué opiniones hay sobre combinar aerotermia y placas solares?

No publicamos opiniones ni testimonios, y preferimos explicar por qué antes que inventarlos: no tenemos instalaciones propias ni casos reales de clientes que podamos enseñar, y fabricar reseñas sería exactamente lo que criticamos del resto del sector. Lo que sí tenemos es el número que casi nadie publica: las placas cubren el 44-48 % del consumo anual de la bomba de calor, con un desajuste estacional de 2,8 a 2,9 veces entre cuándo se necesita calefacción y cuándo hay sol. Si buscas opiniones porque quieres saber si compensa, ese dato te dirá más que veinte comentarios: la combinación aprovecha bien el tejado precisamente porque la aerotermia añade consumo todo el año, pero no convierte la calefacción en gratis ni acerca la instalación a la autosuficiencia.

¿Ayuda una batería a cubrir la calefacción del invierno?

No en la magnitud que haría falta, y aquí el número es tajante. En el caso de referencia de Madrid, la instalación genera 2.076 kWh de excedente entre abril y octubre, y entre noviembre y marzo el consumo supera a la producción exactamente en esos mismos 2.076 kWh. Trasladar uno al otro exigiría almacenar del orden de dos mil kilovatios hora durante meses, frente a los 3 a 15 kWh de capacidad que tiene una batería doméstica: más de cien veces, sin contar lo que se perdería por autodescarga a lo largo de medio año. Una batería puede tener sentido por otras razones —consumo nocturno, respaldo ante cortes— y eso está tratado en la página de baterías; lo que no hace es salvar un desajuste que es de estaciones y no de horas.

¿Existe algún kit de aerotermia y placas solares?

Se anuncian kits, pero no son un producto único: son dos instalaciones distintas presupuestadas juntas. No comparten ningún equipo —la bomba de calor y el inversor no se hablan entre sí— y cada una tiene su instalación, su legalización y su mantenimiento. Esa es también la razón por la que en esta página el precio conjunto se publica como una suma declarada de dos rangos verificados por separado, entre 11.500 € y 24.000 €, y no como un precio de mercado observado: no existe ninguna fuente que publique presupuestos de la combinación como si fuera un artículo de catálogo. Lo que sí es verdad es que plantear las dos a la vez ayuda a dimensionar mejor, porque quien pone la fotovoltaica pensando solo en su consumo actual y añade la aerotermia un año después se queda corto.

¿Y si además quiero suelo radiante?

Es la combinación que más sentido técnico tiene con una bomba de calor, y no cambia nada de lo que cuenta esta página sobre las placas. El suelo radiante trabaja a temperatura de impulsión baja, que es justo donde una aerotermia rinde mejor, así que el consumo eléctrico de la bomba baja; pero baja en todos los meses a la vez, no solo en invierno, de modo que el desajuste estacional entre producción y demanda sigue siendo el mismo. Lo que sí cambia es la inversión, porque el suelo radiante es una obra aparte con su propio precio por metro cuadrado. Está tratado en suelo radiante, con su calculadora, y la comparación con los radiadores de toda la vida en radiadores o suelo radiante con aerotermia.

¿Merece la pena poner aerotermia sin placas solares?

Sí: son decisiones independientes y la aerotermia no necesita fotovoltaica para funcionar ni para tener sentido económico. Lo que aporta el tejado es abaratar parte de la electricidad que va a consumir, y esta página cuantifica cuánta parte: menos de la mitad al año, y casi nada en los meses de más gasto. De hecho, el orden inverso suele ser peor: poner primero las placas dimensionadas al consumo actual de la casa y decidir después cambiar la caldera deja una instalación pensada para la mitad del consumo que vas a tener. Si vas a hacer las dos cosas en un plazo corto, plantearlas juntas dimensiona mejor; si solo vas a hacer una, la aerotermia se sostiene sola.

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