Cambiar una caldera de gasóleo por aerotermia casi siempre reduce el coste de calentar la casa; cambiar una de gas natural depende del rendimiento que consigas.
Esa diferencia no es una opinión: sale de dividir el precio oficial de cada energía entre el rendimiento de cada equipo. Con los datos de Eurostat y del Boletín Petrolero de la Comisión Europea, la aerotermia empieza a salir más barata que una caldera de gas a partir de un SCOP de 2,27, y más barata que una de gasóleo a partir de 1,74. Cualquier bomba de calor real supera el segundo umbral con holgura. El primero, en el peor escenario que este proyecto modela, se roza.
Esta página es la cuenta entera con la fórmula a la vista, y también lo que casi nadie te cuenta: cuándo conviene esperar en vez de cambiar, qué partidas añade una sustitución que no tiene una instalación desde cero, qué se hace con la caldera vieja y con el depósito de gasóleo, y qué pasa con el contrato de gas si te quedas solo con la cocina. Enaro no vende equipos ni instala, así que puede permitirse decirte que en algunos casos todavía no.
Última actualización: 6 de septiembre de 2026
Con los últimos precios oficiales publicados, un kWh de calor cuesta 0,1038 € con caldera de gas, 0,1356 € con gasóleo y desde 0,0513 € con aerotermia.
La comparación que circula por ahí casi siempre está mal hecha, porque enfrenta el precio del kWh de electricidad con el del kWh de gas. Eso no dice nada: son unidades de energía comprada, no de calor entregado. La cuenta correcta es el coste de un kWh útil, es decir, el calor que de verdad acaba en tus radiadores. Y la fórmula es de una línea: precio de la energía dividido entre el rendimiento del equipo.
Para la caldera, el rendimiento que se usa aquí es el que fija el propio Estado. La ficha RES060 del catálogo de Certificados de Ahorro Energético del MITECO —cuyo título literal es «Sustitución de caldera de combustión por una bomba de calor de accionamiento eléctrico», es decir, exactamente lo que estás leyendo— establece un rendimiento de referencia ηi = 0,92 sobre energía final referido a PCS para cualquier caldera de combustible fósil. Para la aerotermia, el rendimiento es el SCOP: los kWh de calor que entrega por cada kWh eléctrico que consume a lo largo de toda la temporada — si el término te suena nuevo, cómo funciona la aerotermia lo explica desde el principio.
Los precios de la energía salen de la misma familia de estadística oficial y del mismo periodo, que es lo que hace defendible la comparación: Eurostat para electricidad y gas (España, segundo semestre de 2025, último publicado, con todos los impuestos incluidos) y el Boletín Petrolero de la Comisión Europea para el gasóleo C (media de agosto de 2026, con impuestos). El precio del gasóleo se convierte a la misma base PCS que el rendimiento de la caldera con el factor 1,059 que fija la propia ficha RES060: mezclar un rendimiento sobre PCS con un precio sobre PCI infla el ahorro artificialmente.
| Sistema | Precio de la energía | Rendimiento aplicado | Coste de 1 kWh de calor |
|---|---|---|---|
| Caldera de gas natural | 0,0955 €/kWh | ηi = 0,92 | 0,1038 € |
| Caldera de gasóleo C | 0,1248 €/kWh PCS (1,32 €/litro) | ηi = 0,92 | 0,1356 € |
| Aerotermia — peor caso del modelo de Enaro | 0,2360 €/kWh | SCOP 2,59 | 0,0911 € |
| Aerotermia — caso corriente | 0,2360 €/kWh | SCOP 3,0 | 0,0787 € |
| Aerotermia — caso bueno | 0,2360 €/kWh | SCOP 3,5 | 0,0674 € |
| Aerotermia — caso muy bueno | 0,2360 €/kWh | SCOP 4,0 | 0,0590 € |
| Aerotermia — mejor caso del modelo de Enaro | 0,2360 €/kWh | SCOP 4,6 | 0,0513 € |

Sí suelen servir, pero no gratis: cuanto más caliente tenga que estar el agua para que calienten, más baja es la SCOP y menos ahorras.
Esta es la razón por la que la respuesta correcta a «¿me valen mis radiadores?» no es sí ni no, sino sí, y esto es lo que te cuesta. Tu caldera trabaja con temperaturas de impulsión altas, y los radiadores de tu casa se dimensionaron para ese régimen. Una bomba de calor funciona al revés: rinde tanto más cuanto más baja es la temperatura del agua que tiene que producir.
La caída de rendimiento entre trabajar a baja y a alta temperatura no es una estimación: los fabricantes están obligados a declarar el SCOP en puntos de ensayo normalizados, y la diferencia entre ellos es sustancial en cualquier equipo. La medición exacta, con la ficha de un equipo real y la comparación entre los dos puntos, está hecha en radiadores o suelo radiante con aerotermia, que es donde también se explica cuándo tus radiadores sirven tal cual, cuándo hay que ampliar los críticos y cuándo compensa un equipo de alta temperatura.
Lo que sí es propio de esta página es la consecuencia económica, y es la que casi nadie te dice: tus emisores actuales deciden en qué fila de la tabla anterior acabas, y por tanto a qué distancia quedas del punto de equilibrio frente al combustible que tienes hoy. Con gasóleo el margen es tan amplio que un emisor exigente no cambia la conclusión. Con gas natural sí puede cambiarla, porque el umbral está cerca. Por eso la ficha CAE RES060 del MITECO exige en su Anexo III que el SCOP del cálculo sea «el que facilite el fabricante de la bomba de calor a la temperatura de impulsión necesaria», no el mejor número de la ficha comercial: exígelo tú también en el presupuesto.
Frente al gasóleo, cualquier bomba de calor real gana con holgura. Frente al gas natural la diferencia es estrecha y depende de tu vivienda concreta.
La mayoría de guías del sector escribe «gas o gasoil» como si fuera el mismo problema. No lo es, y se nota hasta en cómo busca la gente: quien tiene gasóleo ya ha decidido salir del combustible —siete de cada diez resultados de esa búsqueda hablan de alternativas aunque la consulta no lo pida—, mientras que quien tiene gas natural todavía está comparando calderas, porque su alternativa realista y barata es otra de condensación.
El SCOP que alcances no es una elección tuya: lo fijan tu zona climática, tu aislamiento y tus emisores. La calculadora de aerotermia hace ese cálculo con los datos reales de tu vivienda en lugar de con una media nacional, y es la única forma honesta de saber si tu caso se parece más al peor escenario o al mejor.
Con las cifras del primer bloque, el ahorro en energía queda así. Fíjate en la primera fila: en el peor escenario, cambiar gas natural por aerotermia se queda casi en tablas en coste de energía, y toda la decisión pasa entonces a depender de la inversión, del confort y de la refrigeración en verano, no del ahorro en la factura.
| SCOP real de tu instalación | Ahorro de energía frente a caldera de gas natural | Ahorro frente a caldera de gasóleo |
|---|---|---|
| 2,59 — peor caso del modelo (zona fría, radiadores convencionales) | +12 % | +33 % |
| 3,0 — caso corriente | +24 % | +42 % |
| 3,5 — buen emisor o clima suave | +35 % | +50 % |
| 4,0 — suelo radiante y clima favorable | +43 % | +56 % |
| 4,6 — mejor caso del modelo | +51 % | +62 % |
Depende de qué rinde la que tienes. Una caldera de gas de condensación posterior a 1998 rinde un 83 %; una de gasóleo anterior a 1985, un 65 %.
Esta es la pregunta que casi nadie del sector responde, y no es casualidad: la mayoría de páginas que la reciben venden el equipo. Enaro no vende equipos ni instala, así que la respuesta honesta no le cuesta nada — y hay una señal de que además funciona: entre los primeros resultados de esta búsqueda y de la de gasóleo aparecen hilos de foro técnico donde la conclusión de los técnicos es, literalmente, que primero conviene reducir la demanda de la casa y que cuando muera la caldera ya se verá.
El criterio operativo es sencillo: cuanto peor rinde lo que tienes, más margen hay que ganar. Si tu caldera anda por el 55-70 %, el margen de mejora es enorme y el cambio se sostiene solo. Si anda por el 79-83 %, que es donde está una de condensación posterior a 1998, el margen se estrecha mucho, la inversión tarda bastante más en recuperarse y aparece una alternativa razonable que casi nadie te va a proponer: dejar la caldera trabajar hasta el final de su vida útil y gastar mientras tanto en reducir la demanda de la vivienda —aislamiento, ventanas, insuflado—, que además hará que la bomba de calor que instales después sea más pequeña, más barata y con mejor SCOP.
Para saber por dónde andas no hace falta estimarlo: el Estado publica una tabla de rendimiento por defecto de la caldera que se retira, según combustible, antigüedad y tipo. Busca aquí debajo la fila que se parezca a la tuya, en vez de quedarte con un porcentaje genérico.
| Tu caldera | Rendimiento estacional por defecto |
|---|---|
| Gas, anterior a 1979, tiro equilibrado, de pie | 55 % |
| Gas, de 1979 a 1997, tiro natural equilibrado y de pie | 65 % |
| Gas, anterior a 1998, tiro natural o equilibrado, mural | 65 % |
| Gas, anterior a 1998, tiro forzado con ventilador, capacidad térmica alta | 68 % |
| Gas, anterior a 1998, tiro forzado con ventilador, capacidad térmica baja | 72 % |
| Gas, anterior a 1998, condensación | 85 % |
| Gas, de 1998 en adelante, sin condensación, con piloto permanente | 69 % |
| Gas, de 1998 en adelante, sin condensación, con encendido automático | 73 % |
| Gas, de 1998 en adelante, condensación con piloto permanente | 79 % |
| Gas, de 1998 en adelante, condensación con encendido automático | 83 % |
| Gasóleo, anterior a 1985 | 65 % |
| Gasóleo, de 1985 a 1997 | 70 % |
| Gasóleo, de 1998 en adelante, sin condensación | 79 % |
| Gasóleo, condensación | 83 % |
No compensa si tu caldera de condensación es reciente, si la vivienda está mal aislada con radiadores en zona fría, o si hay que subir mucha potencia eléctrica.
Ninguna de las tres es un argumento para no cambiar nunca: son razones para cambiar más tarde, o para hacer antes otra cosa. Conviene mirarlas juntas, porque suelen venir en pareja — una casa mal aislada en zona fría es también la que más potencia va a pedir.
Sustituir cuesta lo mismo que instalar, más las partidas de quitar lo viejo: desmontaje de la caldera, taponado de la acometida, chimenea y adaptación eléctrica.
Aquí hace falta una advertencia por delante, porque va contra la costumbre del sector: no publicamos una cifra propia de ese sobrecoste. No hemos localizado ninguna fuente citable que cifre específicamente el coste diferencial de una sustitución frente a una instalación desde cero con el estándar que este proyecto se exige (mínimo dos fuentes independientes, trianguladas, nunca la más favorable de una sola). Poner un número aquí sería inventarlo, y hay páginas del sector que lo hacen.
Lo que sí está verificado y publicado es el precio base de la instalación: entre 7.000 € y 16.000 € con calefacción y agua caliente sanitaria, y entre 13.000 € y 23.000 € si además se pone suelo radiante nuevo, como intersección de cinco fuentes independientes. El desglose por partidas y por metros cuadrados vive en cuánto cuesta instalar aerotermia; esta página no lo duplica.
Lo que sí puedes hacer, y es lo que de verdad evita sorpresas, es exigir que estas líneas aparezcan explícitamente en el presupuesto en vez de darlas por incluidas. Un presupuesto de sustitución que no las nombra no es más barato: es más incompleto.

Un presupuesto de sustitución se compara distinto: lo que separa dos ofertas no es el equipo, sino qué partidas de quitar lo viejo entran en el precio.
Es la diferencia práctica entre comparar tres cifras y comparar tres trabajos. Dos presupuestos separados por varios miles de euros rara vez lo están porque uno tenga mejor precio de compra del equipo: lo están porque uno se hace cargo del desmontaje, del taponado, de la chimenea y del depósito, y el otro los deja fuera para enseñar un número más bajo que acabarás pagando igual, más tarde y sin haberlo negociado.
En Enaro esto se lee sobre una misma pantalla: los instaladores dejan aquí su oferta con precio, alcance y plazo, y tú las comparas juntas en lugar de recibirlas por teléfono de una en una. Enaro exige además a los instaladores de su red aplicar un descuento del 3 % sobre el presupuesto que aceptes a través de la plataforma; las condiciones están en la página del descuento Enaro, y el funcionamiento completo del mecanismo, en cuánto cuesta instalar aerotermia.
Con el formato resuelto queda lo importante, que es qué mirar dentro de cada oferta. Estos cinco puntos son los que en una sustitución deciden si dos presupuestos son comparables o no lo son.
La caldera se retira o se inhabilita. Es un requisito escrito si vas a certificar el ahorro por el sistema CAE; fuera de él no lo hemos podido verificar.
Lo verificado es concreto y merece leerse tal cual. El Anexo II de la ficha CAE RES060 del MITECO exige que, en las intervenciones donde no se conserve la caldera como respaldo, «deberá probarse que la total sustitución de la caldera incluye la retirada física de la instalación y su depósito en el punto limpio correspondiente, o la condena física del equipo, de tal forma que, aunque no se retire, quede inhabilitado para su uso».
El mismo Anexo II regula el caso contrario, que a mucha gente le encaja mejor: en las zonas climáticas D1, D2, D3 y E1 se puede mantener la caldera como respaldo para puntas infrecuentes de demanda y seguir computando el ahorro, siempre que la potencia térmica de la bomba de calor supere el 35 % de la carga de diseño; el ahorro se calcula entonces solo sobre la parte de la demanda que cubre la bomba de calor. Es decir, quedarse con la caldera apagada por si acaso es una opción reconocida, no un apaño.
Fuera del sistema CAE la cosa cambia, y aquí es donde esta página se detiene en vez de rellenar el hueco. Ese requisito es una condición para justificar el ahorro dentro del CAE, no una obligación general de la legislación española para cualquiera que cambie su caldera. Generalizarlo sería convertir un dato real en uno falso.

Conservar el contrato de gas solo para la cocina encarece un 44 % cada kWh: 0,1377 € frente a 0,0955 € en una vivienda que se calefacta con gas.
Es el punto ciego de todo este cluster: ninguno de los cinco competidores que hemos leído lo explica, y sin embargo «dar de baja el gas natural» tiene noventa búsquedas mensuales propias. El motivo del encarecimiento es puramente aritmético, y por eso se entiende de golpe: el término fijo de la factura del gas no baja cuando baja el consumo, así que al repartirse entre muchos menos kWh encarece cada kWh que queda.
Ese salto de precio se mide entre dos bandas del mismo dato oficial de Eurostat. Una vivienda que se calefacta con gas consume entre 20 y 199 GJ al año y paga de media 0,0955 €/kWh con todos los impuestos; una que solo cocina con gas baja de 20 GJ al año y paga 0,1377 €/kWh. La consecuencia práctica es que la decisión sobre la cocina no se puede dejar para después: mantener el contrato para un consumo residual deja una factura fija que se come parte del ahorro conseguido en calefacción.
Lo que no podemos decirte es cuánto cuesta la baja. No hemos localizado fuente oficial que cifre el coste de dar de baja un contrato de gas natural en España, ni si existen derechos de acometida o penalizaciones si más adelante quieres volver a darte de alta, así que no publicamos ninguna cifra. Lo que sí sirve es llegar a esa llamada con las preguntas correctas.
No. Lo que la directiva europea prohíbe desde 2025 es dar dinero público para instalar una caldera fósil nueva; el 2040 es un objetivo de planificación estatal.
Merece la pena leer las dos cosas por separado, porque circula mucha desinformación y se toman decisiones con ella. Lo que ya está en vigor es el artículo 17, apartado 15 de la Directiva (UE) 2024/1275: «A partir del 1 de enero de 2025, los Estados miembros no concederán ningún incentivo financiero para la instalación de calderas independientes alimentadas con combustibles fósiles», salvo las seleccionadas para inversión antes de 2025. Eso no te prohíbe nada a ti: prohíbe subvencionar la compra.
El famoso 2040 es otra cosa. La directiva obliga a que el plan nacional de renovación de edificios de cada Estado recoja la eliminación gradual de los combustibles fósiles en calefacción «con vistas a una eliminación completa de las calderas de combustibles fósiles a más tardar en 2040». Es un objetivo de planificación que se impone a los Estados, no una orden de retirar tu caldera. Para los edificios nuevos la directiva sí fija que a más tardar en 2030 sean todos de cero emisiones, y los existentes a más tardar en 2050.
Hay además una excepción que casi nadie cuenta y que a parte de los lectores de esta página les encaja: los sistemas híbridos siguen pudiendo recibir ayudas. El considerando 14 lo dice expresamente para «sistemas híbridos de calefacción que tengan un porcentaje de energía renovable considerable, como los resultantes de combinar una caldera con energía solar térmica o con una bomba de calor». Encaja con que el catálogo español de Certificados de Ahorro Energético tenga fichas propias de hibridación de caldera con bomba de calor, desglosadas por zona climática.
Un apunte de contraste que ayuda a entender la tabla de rendimientos: desde el 26 de septiembre de 2015, el Reglamento (UE) 813/2013 de ecodiseño exige una eficiencia estacional mínima del 86 % a las calderas de hasta 70 kW, con una excepción para las de tipo B1, que se quedan en el 75 %. Ese umbral dejó prácticamente fuera del mercado a las calderas sin condensación, así que la caldera que te venderían hoy no es la que tienes puesta.
No hay convocatoria estatal abierta para una vivienda particular. Quedan la deducción del IRPF, las ayudas autonómicas y el CAE, que tiene ficha propia para esta actuación.
Lo del CAE merece un párrafo, porque es el dato más específico de esta página y ningún competidor lo cita: el catálogo estatal de Certificados de Ahorro Energético incluye una ficha, la RES060, cuyo título es literalmente «Sustitución de caldera de combustión por una bomba de calor de accionamiento eléctrico». Es decir, exactamente la obra que estás valorando tiene su propia ficha oficial, con su fórmula de cálculo del ahorro. Ahora el matiz que evita un disgusto: el CAE no es una subvención ni un descuento automático, es un certificado que se negocia con un sujeto delegado, y no vamos a decirte cuánto vale en euros porque no hemos verificado ningún precio de mercado del certificado.
La vía realmente aplicable a una vivienda individual hoy es la fiscal. Las tres deducciones del IRPF por eficiencia energética son incompatibles entre sí para la misma obra, exigen certificado de eficiencia energética antes y después, y exigen pago por medios bancarios, nunca en efectivo.
El mapa de convocatorias autonómicas, territorio a territorio y con su fecha de verificación, está en subvenciones para aerotermia. Esta página no afirma que ninguna ayuda autonómica siga abierta: se abren, se agotan y se cierran por plazo, y una cuantía escrita aquí envejecería mal en cuestión de semanas.
Además de la aerotermia hay cinco caminos reales: otra caldera de condensación, caldera eléctrica, biomasa de pellets, pasar de gasóleo a gas natural, y el sistema híbrido.
Las búsquedas relacionadas demuestran que las estás mirando todas, y cada competidor de este SERP defiende la suya porque vende esa. Aquí van con la misma vara de medir del primer bloque —coste por kWh útil— y diciendo qué no podemos comparar.
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La instalación cuesta entre 7.000 € y 16.000 € con calefacción y agua caliente, y entre 13.000 € y 23.000 € si además se pone suelo radiante nuevo. Ese rango sale de cinco fuentes del sector trianguladas por este proyecto, no de una sola. Sobre esa base, una sustitución añade partidas propias: desmontaje y retirada de la caldera, taponado de la acometida, anulación de la chimenea, adaptación de la sala técnica y, si vienes de gasóleo, la retirada del depósito. No publicamos una cifra propia de ese sobrecoste porque no hemos encontrado una fuente citable que lo mida; el desglose del precio base está en cuánto cuesta instalar aerotermia.
En coste de energía, solo por encima de un SCOP de 2,27 (2,57 si tu consumo eléctrico se queda por debajo de 5.000 kWh al año). Ese es el punto de equilibrio con esos precios: por debajo, la aerotermia sale más cara de usar que la caldera. El peor caso de nuestro modelo, un SCOP de 2,59, queda apenas por encima, y ahí el ahorro se queda en un +12 %. Con un SCOP de 3,5 el ahorro sube al +35 %. Nada de esto incluye la inversión, así que no es una amortización: es la cuenta de lo que gastas cada mes.
Frente al gasóleo la aerotermia gana casi siempre en consumo: el punto de equilibrio está en un SCOP de 1,74, un umbral que cualquier equipo real supera con holgura. Con los precios de agosto de 2026, un kWh de calor cuesta 0,1356 € con caldera de gasóleo frente a 0,0674 € con una aerotermia de SCOP 3,5: la mitad. A eso se suma que el gasóleo es el combustible más volátil de los tres —subió un 39 % en nueve semanas durante 2026— y que quitas de casa el depósito y sus revisiones.
En muchos casos sirven los que ya tienes, y la pregunta útil no es si sirven, sino a qué temperatura de impulsión van a tener que trabajar. Ese dato es el que fija el SCOP real del equipo y, con él, tu factura — así que pídelo por escrito en el presupuesto, junto al SCOP del equipo en ese punto concreto y no el de la portada del catálogo. Cuánto rendimiento se pierde exactamente al subir la temperatura del agua está medido con la ficha de un equipo real en radiadores o suelo radiante con aerotermia, junto con las tres salidas posibles si tus radiadores se quedan cortos.
No hay ninguna obligación de retirar la caldera que ya tienes: lo que la directiva europea prohíbe desde 2025 es que los Estados subvencionen la instalación de calderas fósiles nuevas. Esa prohibición es el artículo 17.15 de la Directiva (UE) 2024/1275 y está en vigor desde el 1 de enero de ese año. El «2040» que circula es otra cosa: un objetivo que la directiva impone a los planes nacionales de renovación de edificios, no una prohibición dirigida al ciudadano. Y los sistemas híbridos de caldera con bomba de calor siguen pudiendo recibir ayudas.
En la parte de instalación, lo mismo que desde gas; la diferencia está en una partida propia que casi ningún presupuesto detalla: la retirada del depósito de gasóleo. No publicamos una cifra de ese sobrecoste porque no hemos encontrado fuente citable que lo mida, así que lo práctico es exigir que aparezca como línea valorada aparte, con quién la ejecuta y qué justificante entrega. A cambio, el ahorro de energía es bastante mayor que desde gas natural —entre un 33 % y un 62 % según el rendimiento que alcance el equipo— porque partes del combustible más caro por kWh útil de los dos.
Cuatro, y conviene mirarlos antes de firmar: la inversión inicial, el rendimiento que pierdes con radiadores exigentes, la potencia contratada y el sitio para la unidad exterior. La inversión es varias veces la de una caldera nueva. El rendimiento baja cuanto más caliente necesiten trabajar tus radiadores actuales, y con ello el ahorro. La potencia contratada puede tener que subir, y eso se paga los doce meses del año. Y la unidad exterior necesita un sitio que en un piso puede chocar con la ordenanza municipal o con la comunidad. A cambio, da refrigeración en verano y agua caliente con el mismo equipo, y saca de casa la combustión.
Quién puede instalarla, cuándo hace falta proyecto y qué certificado y registro autonómico corresponden está desarrollado en cómo se instala la aerotermia. Para una sustitución conviene añadir dos cosas a ese paquete: el certificado de eficiencia energética antes y después de la obra, sin el cual pierdes la deducción del IRPF, y el justificante de la retirada o condena de la caldera antigua, que es requisito si vas a certificar el ahorro por el sistema CAE.
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