La empresa que te instala la aerotermia no está por eso habilitada para mantenértela: el RITE regula las dos actividades por separado, y la obligación es tuya.
Conviene decir hasta dónde llega eso, porque es fácil exagerarlo. No son dos profesiones distintas ni hacen falta dos titulaciones: el artículo 37 del RITE exige lo mismo a las dos, y lo único que las separa es que el objeto social cubra también el mantenimiento y que se haya declarado esa actividad. Son dos habilitaciones administrativas con requisitos coincidentes, pero separadas: estar habilitado para una no habilita para la otra.
Aquí no hay ranking de empresas, y conviene explicar por qué: para ordenarlas haría falta un proceso de homologación que todavía no tenemos, y presumir de uno inexistente sería justo lo que esta página enseña a detectar. En su lugar están las cuatro cosas que sí se pueden comprobar: qué actividades tiene habilitadas la empresa, su número de identificación industrial, quién va a firmar el certificado de tu instalación y si su póliza está en vigor. El precio, que es lo primero que pregunta casi todo el mundo, se responde en el primer bloque.
Última actualización: 7 de septiembre de 2026
Una instalación completa de aerotermia con calefacción y agua caliente cuesta entre 7.000 € y 16.000 €, y entre 13.000 € y 23.000 € con suelo radiante nuevo.
Esa horquilla no es una estimación nuestra: sale de triangular cinco fuentes del sector consultadas el 4 de septiembre de 2026, y el desglose completo está en precio de la aerotermia.
Casi ningún presupuesto separa la partida del instalador del resto, y tiene su lógica: el trabajo no termina cuando el equipo queda anclado en la fachada. Dentro del precio cerrado suelen ir el dimensionado, la parte hidráulica, la puesta en marcha y la documentación de la obra, que contamos en la guía de instalación de aerotermia.
Y aquí está el motivo de que esta página no vaya solo de precio. Dos presupuestos pueden parecerse mucho en el número y no parecerse en nada en lo que viene después: uno lo firma una empresa habilitada para instalar y para mantener, y el otro una habilitada solo para instalar. Esa diferencia no aparece en el total y decide a quién vas a llamar dentro de un año.
Antes de comparar nada conviene saber qué potencia pide tu vivienda: la calculadora de aerotermia la estima con tu superficie, tu zona climática y los emisores que ya tienes. Es orientativa —el dimensionamiento definitivo requiere estudio técnico—, pero sirve para llegar a la conversación sabiendo el orden de magnitud y pedir presupuestos con criterio.

No publicamos un ranking de empresas de aerotermia. De las páginas que compiten por esta búsqueda, las que publican uno ordenan con criterios que no se pueden reproducir desde fuera.
No es una sospecha, es lo que se ve al abrirlas. El 7 de septiembre de 2026 leímos las páginas que rankean en esta búsqueda y en sus variantes. Una publica un ranking de diez empresas con siete criterios y su peso numérico declarado, que es más metodología de la que enseña casi nadie; lo que no dice es de dónde salen los datos de cada empresa ni cómo se puntuó a cada una, así que el lector no puede rehacer el cálculo. Otra titula su artículo preguntando cuáles son las mejores instaladoras de España y luego no lista ninguna competidora: se propone a sí misma. Y un directorio muy presente en estos resultados exhibe una insignia de «empresa verificada» sin decir qué verifica.
Ninguna de las tres cosas es deshonesta por sí sola, y no las contamos como denuncia: las contamos porque explican por qué una nota media o un puesto en una tabla no son datos que puedas comprobar. Enaro tampoco puede responder a cuál es la mejor, y preferimos decirlo antes que fabricar una respuesta: no existe hoy ningún proceso de homologación ni puntuación de instaladores en la plataforma, y publicar criterios de selección que no aplicamos sería el vicio que acabamos de describir.
Hay una variante que Google muestra en dos de las búsquedas de este grupo: quién es el mejor fabricante. Tampoco la respondemos, y por un motivo distinto: en aerotermia el resultado depende mucho menos de la marca del equipo que de que la potencia esté bien calculada y de que los emisores admitan agua a baja temperatura. Está en cómo funciona la aerotermia.
Hay, en cambio, una pregunta que sí tiene respuesta: no cuál es la mejor del mercado, sino qué puedes verificar tú de la empresa que te ha pasado el presupuesto, y en qué registro. La tabla separa las dos cosas.
| Señal | ¿Se puede comprobar desde fuera? | Cómo |
|---|---|---|
| Puesto en un ranking del sector | No | El orden lo decide quien publica la tabla; sin los datos de partida no se puede rehacer el cálculo |
| Nota media, opiniones o insignia propia de un directorio | No | Salvo que se publique qué se verifica y contra qué documento, que no es lo habitual |
| Actividades para las que está habilitada | Sí | Preguntando si lo está como instaladora, como mantenedora o como ambas, por escrito en el presupuesto |
| Número de identificación industrial | Sí | Es dato de carácter público; se pide junto con las secciones del registro en las que consta |
| Seguro de responsabilidad civil en vigor | En parte | No figura entre los datos públicos del registro: solo se comprueba pidiendo el certificado de la póliza |
| Quién firma el certificado de la instalación | Sí | El certificado identifica a la empresa instaladora y al instalador habilitado; se exige el nombre antes de firmar |
No necesariamente. El RITE habilita por separado la actividad de instalar y la de mantener, así que una empresa puede estar habilitada para montarte el equipo y no para revisártelo.
El reglamento las define en dos apartados consecutivos, y conviene fijarse en qué reparte cada uno. El artículo 35.1 dice que «empresa instaladora de instalaciones térmicas en edificios es la persona física o jurídica que realiza el montaje y la reparación». El 35.2, que «empresa mantenedora [...] realiza el mantenimiento y la reparación». El montaje aparece solo en la primera, el mantenimiento solo en la segunda, y la reparación es lo único que sale en las dos. El capítulo que las regula se titula, literalmente, «Empresas instaladoras y mantenedoras».
Que son dos actividades y no dos nombres de lo mismo lo repite el articulado tres veces. El artículo 36 dice que presentan la declaración responsable quienes deseen establecerse «como empresas instaladoras o mantenedoras». El modelo oficial, el apéndice 4, se titula «declaración responsable [...] para el ejercicio de la actividad profesional de instalador o mantenedor». Y el artículo 26.8, al regular al titular que quiere mantener su propia instalación con personal de su plantilla, le exige declarar los requisitos del artículo 37 «para el ejercicio de la actividad de mantenimiento»: si el trámite habilitara para todo, esa precisión sobraría.
Ahora el límite del hallazgo, porque es fácil convertirlo en algo que la norma no dice: los requisitos son los mismos para las dos figuras. El artículo 37 abre diciendo «para el ejercicio de la actividad profesional de instalador o de mantenedor, las empresas deberán cumplir los siguientes requisitos», y sus seis letras se aplican por igual. No hay un carné de mantenedor distinto del de instalador —la norma exige a ambas el mismo y único carné profesional de instalaciones térmicas de edificios—, ni un seguro mayor, ni una titulación añadida. Lo único que las separa es la primera letra, la del objeto social, que debe incluir «las actividades de montaje y reparación de instalaciones térmicas en edificios y/o de mantenimiento y reparación». Ese «y/o» es la bisagra.
Dicho con precisión: son dos habilitaciones administrativas separadas cuyos requisitos técnicos y económicos coinciden. Lo que separa a una empresa de estar habilitada también como mantenedora no es un examen ni una póliza mayor: es su objeto social y haber declarado también esa actividad. Esos requisitos en detalle están con el literal del BOE en la guía de instalación de aerotermia.
La consecuencia práctica es la que importa. Si la empresa que te instala no está habilitada también como mantenedora, dentro de un año tendrás que buscar una segunda. No es grave si lo sabes antes de firmar; lo es si te enteras al llamar para la primera revisión.
| Qué se compara | Empresa instaladora (art. 35.1) | Empresa mantenedora (art. 35.2) | ¿Cambia entre las dos? |
|---|---|---|---|
| Qué actividad cubre | Montaje y reparación | Mantenimiento y reparación | Sí — solo la reparación es común a las dos |
| Carné profesional exigido | Carné profesional de instalaciones térmicas de edificios | El mismo carné, no hay uno específico de mantenedor | No |
| Seguro de responsabilidad civil | El mínimo que fija el artículo 37.c) | El mismo mínimo | No |
| Alta y corriente de pago en Seguridad Social | Exigida | Exigida | No |
| Objeto social | Debe incluir montaje y reparación | Debe incluir mantenimiento y reparación | Sí — es lo único que las separa en el artículo 37 |
| Cómo se obtiene la habilitación | Declaración responsable ante la comunidad autónoma | Declaración responsable ante la comunidad autónoma, para esa actividad | No en la forma; sí en que se presenta por actividad |
| Quién responde de que exista | — | El titular de la instalación, no la empresa (art. 25.5.a) | — |

Del titular de la instalación, no del instalador. El artículo 25.5 del RITE hace responsable al propietario de que el mantenimiento lo realice una empresa mantenedora habilitada.
El literal no deja margen: «el titular de la instalación será responsable de que se realicen las siguientes acciones: a) El mantenimiento de la instalación térmica por una empresa mantenedora habilitada. b) Las inspecciones obligatorias. c) La conservación de la documentación de todas las actuaciones». Y el artículo 26.1, sin matices de potencia, añade que «las operaciones de mantenimiento de las instalaciones sujetas al RITE se realizarán por empresas mantenedoras habilitadas».
Esto es lo que convierte el bloque anterior en un asunto tuyo y no en una curiosidad jurídica: quien responde de que exista una mantenedora habilitada no es la empresa que te vendió el equipo, eres tú. Y la norma da por hecho que puede ser otra que entra después, porque el artículo 26.2 describe el relevo: al hacerse cargo del mantenimiento, el titular «entregará al representante de la empresa mantenedora una copia del Manual de Uso y Mantenimiento».
Hay además una coletilla en el artículo 25.1 que conviene conocer antes de leer cualquier presupuesto. El titular responde del reglamento desde la recepción provisional en lo relativo al uso y mantenimiento, «y sin que este mantenimiento pueda ser sustituido por la garantía». Es un hecho normativo: los años de garantía que anuncian los presupuestos cubren defectos, no son un plan de mantenimiento, y la norma dice expresamente que no ocupan su lugar.
Qué operaciones incluye ese mantenimiento, con qué frecuencia y qué inspección periódica no le aplica a una aerotermia de vivienda está en cómo funciona la aerotermia. Aquí solo importa el efecto sobre la contratación: es una obligación tuya y la tiene que ejecutar una empresa habilitada para esa actividad concreta.
Cuatro preguntas, y que las respuestas queden por escrito: qué actividades tiene habilitadas, su número de identificación industrial, quién firmará el certificado y si su póliza está en vigor.
La segunda necesita explicación, porque es la que hace comprobable todo lo anterior. Cuando una comunidad autónoma inscribe a una empresa, sus datos se remiten al Registro Integrado Industrial estatal, que organiza la división de empresas de servicios en secciones. Dos de ellas son, literalmente, la d) «empresas instaladoras» y la e) «empresas reparadoras, conservadoras y mantenedoras». No son la misma casilla, y esa sección viaja dentro del propio número de identificación, que es dato básico de carácter público.
Dos límites honestos. No publicamos ningún código numérico de sección: el reglamento describe el campo, pero no hemos localizado la tabla oficial que asigna un número a cada una. Y el literal no resuelve si una empresa habilitada para las dos actividades recibe dos números o uno. Por eso la pregunta que funciona en los dos casos es «dadme su número o números de identificación y díganme en qué secciones están inscritos».
La cuarta pregunta tiene una razón concreta: el seguro no se puede consultar. La información sobre las pólizas de responsabilidad civil profesional figura entre los datos complementarios que el reglamento del registro declara no públicos. Cómo funciona ese registro por dentro, y qué prueba y qué no encontrar a una empresa en él, está en cómo elegir instalador de placas solares: es el mismo registro para las dos verticales.
«¿Están habilitados como empresa instaladora, como mantenedora o como ambas?». La primera versión la responde que sí cualquiera; la segunda separa a quien podrá revisarte el equipo dentro de un año de quien no.
Es dato de carácter público y dentro va codificada la sección en la que consta la empresa. Pregunta también en qué secciones está inscrita, porque el articulado no aclara si quien está habilitado para las dos tiene uno o dos números.
El certificado identifica a la empresa instaladora y al instalador habilitado que lo firma. Si quien te vende y quien va a ejecutar no son la misma empresa, mejor saberlo antes.
Es el único de los cuatro datos que no se puede consultar en ningún registro público. Comprueba que está vigente en la fecha de tu obra, no solo en la de su contratación.
En parte y sin garantías. Publicar el listado de empresas habilitadas es potestativo de cada comunidad autónoma, y la propia norma obliga a advertir que ese listado no es exhaustivo.
El artículo 39 del RITE hay que leerlo entero. Su apartado 2 es tajante: «la inscripción en el registro no condicionará la habilitación para el ejercicio de la actividad». Y el apartado 5, añadido con efectos de 1 de julio de 2021, dice que el órgano competente de la comunidad autónoma «podrá poner a disposición del público listados de empresas instaladoras o mantenedoras habilitadas», «aclarando en cualquier caso que los listados tienen carácter informativo y no exhaustivo».
Traducido: publicar la lista es una facultad —fíjate en «podrá», que no es «deberá»—; donde exista, la norma manda advertir que está incompleta; y como la inscripción no condiciona la habilitación, no encontrar a una empresa no prueba que no lo esté. No decimos qué comunidades publican el suyo, porque no hemos consultado ninguno. A eso se suma que el control es posterior: el artículo 40 prevé comprobar «a posteriori lo declarado por el interesado», así que nadie verifica por adelantado que una empresa cumpla los requisitos.
Por eso la verificación real que tiene a mano un particular es más modesta y más eficaz de lo que parece: preguntar, y que la respuesta quede escrita en el presupuesto. Declarar por escrito una habilitación que no se tiene es muy distinto de decirlo por teléfono. Y si ya tienes varias ofertas, compararlas en un mismo sitio obliga a que todas respondan a la misma pregunta.
Firma quien ejecuta. El certificado de la instalación lo suscribe el instalador habilitado e identifica a la empresa instaladora, sea cual sea el canal por el que hayas comprado.
Es una de las preguntas que Google muestra en las dos búsquedas de contratación de este grupo, y no la responde ninguna de las páginas que rankean. Se contesta con el articulado. El artículo 23.1 del RITE dice que, terminada la instalación y superadas las pruebas de puesta en servicio, «el instalador habilitado y el director de la instalación [...] suscribirán el certificado». El 23.2 incluye en su contenido mínimo la «identificación de la empresa instaladora, instalador habilitado con carné profesional». Y el 24.1 establece que quien lo presenta ante la comunidad autónoma es «la empresa instaladora».
Es decir: el papel que acaba en tu carpeta lleva el nombre de quien montó, que no tiene por qué ser el que aparece en la factura. No afirmamos que ningún canal subcontrate ni deje de hacerlo —no lo hemos comprobado—; sí que ese documento revela quién asume técnicamente la instalación, y que se puede preguntar antes en lugar de descubrirlo después.
La pregunta útil es la misma en los cuatro canales por los que se vende aerotermia en España —gran superficie, comercializadora de energía, marketplace de reformas o instalador local—: qué empresa concreta va a figurar en el certificado, y si está habilitada además como mantenedora. Qué es ese certificado y qué documentación te tienen que entregar al terminar está en la guía de instalación de aerotermia.

El reglamento de baja tensión no crea la figura de empresa mantenedora. Las palabras «mantenedora» y «mantenedor» no aparecen ni una vez en su texto consolidado; «empresa instaladora», 59.
Ese recuento lo hicimos sobre el texto íntegro descargado del BOE el 7 de septiembre de 2026, y el articulado es coherente. El artículo 22.1 dice que las instalaciones eléctricas de baja tensión «se ejecutarán por empresas instaladoras en baja tensión»: una sola figura. Y el artículo 20, «Mantenimiento de las instalaciones», dice que los titulares «deberán mantener en buen estado de funcionamiento sus instalaciones» y que «si son necesarias modificaciones, éstas deberán ser efectuadas por una empresa instaladora». Lo que exige empresa habilitada allí es modificar, no mantener.
Hay que decir con precisión qué significa y qué no. No significa que una instalación fotovoltaica no necesite mantenimiento ni tenga obligaciones: el propio reglamento pone el deber de conservación a cargo del titular y prevé inspecciones por organismo de control que remiten a una instrucción técnica que no hemos leído, así que no damos aquí plazos ni periodicidades. Lo verificado es una diferencia de arquitectura jurídica, no de necesidad técnica.
Y es lo que hace que esta página no sea un calco de su equivalente solar. En aerotermia la pregunta al instalador tiene dos partes porque hay dos habilitaciones; en fotovoltaica tiene una, y lo que decide allí es la categoría en la que está habilitada y la potencia de tu instalación: cómo elegir instalador de placas solares.
| Qué se compara | Aerotermia (RITE) | Placas solares (REBT) |
|---|---|---|
| Figuras de empresa que crea el reglamento | Dos: empresa instaladora y empresa mantenedora | Una: empresa instaladora en baja tensión |
| Quién puede hacer el mantenimiento | Una empresa mantenedora habilitada (art. 26.1) | El reglamento no crea esa figura; impone al titular el deber de conservación (art. 20) |
| Quién responde de que se haga | El titular de la instalación (art. 25.5.a) | El titular de la instalación (art. 20) |
| Qué hay que preguntarle a la empresa | Si está habilitada como instaladora, como mantenedora o como ambas | En qué categoría está habilitada y si cubre la potencia de tu instalación |
Porque el trabajo es local. En nuestra consulta del 7 de septiembre de 2026, cinco de las diez posiciones orgánicas eran páginas de empresas de una sola provincia.
No es un defecto del buscador: es una descripción fiel del mercado. Una aerotermia exige una visita para dimensionar, una obra de varios días, una puesta en marcha presencial y, después, alguien que vuelva. Por eso casi todas las búsquedas relacionadas de este grupo llevan una ciudad detrás, y por eso encima de los resultados aparece un bloque de fichas de negocio con dirección física en el que ninguna página nacional entra.
Lo que cambia entre una empresa de tu ciudad y una estructura que opera en toda España no es lo legal: los requisitos del RITE son idénticos. Cambia quién ejecuta —que se comprueba mirando qué nombre va a figurar en el certificado— y quién vuelve: si la revisión la tiene que hacer una mantenedora habilitada, importa que siga estando cerca dentro de tres años.
Y hay una parte que sí depende de dónde vivas: la zona climática fija la demanda de tu vivienda, y el precio de referencia de tu provincia no es la media nacional. Está en las páginas de ciudad: aerotermia en Madrid, en Barcelona, en Valencia y en Tenerife.
Enaro no instala. Los instaladores suben su presupuesto a la plataforma, los recibes comparados en un único correo y tu contacto solo se libera a la empresa que elijas.
El orden está invertido respecto a lo habitual, y esa es toda la diferencia que reclamamos. Cuando dejas tu teléfono en tres webs, lo primero que llega son tres llamadas y lo último, si llega, un número. Aquí los instaladores de tu zona reciben solo los datos que hacen falta para presupuestar —superficie, zona, emisores, calefacción actual, agua caliente y refrigeración—, que no incluyen ni tu nombre ni tu teléfono. Suben su oferta con precio, alcance y plazo; tú las ves una al lado de otra y eliges. Solo entonces se libera tu contacto, y solo al elegido.
Lo que no te vamos a contar, porque hoy no sería cierto, es con qué criterios seleccionamos a los instaladores: no existe todavía ningún proceso de homologación del que podamos presumir. Lo que sí puedes comprobar es el mecanismo, que es una afirmación sobre cómo está montado el producto y no sobre lo buenos que son unos terceros: nadie paga por aparecer antes que otro, porque no publicamos ninguna lista ordenada en la que aparecer.
Hay además una condición que los instaladores aceptan al entrar en la red: un 3 % de descuento sobre el presupuesto que aceptes desde aquí, entre 210 y 480 euros sobre el rango que publicamos en precio de la aerotermia. El instalador presenta su precio sin tocar y el descuento lo restamos nosotros, para que todas las ofertas se comparen igual. Qué cubre está en el descuento Enaro.
Teniendo los presupuestos delante y por escrito, las comprobaciones de esta página se hacen en una tarde y sin nadie al teléfono metiendo prisa. Y si llegas sabiendo qué potencia pide tu vivienda con la calculadora de aerotermia, dejas de preguntar cuánto cuesta y empiezas a comprobar si el equipo que te proponen tiene sentido. Pide presupuestos ahora.
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Casi ningún presupuesto separa la mano de obra del resto, así que la cifra que importa es la del trabajo completo: entre 7.000 € y 16.000 € con calefacción y agua caliente sanitaria, y entre 13.000 € y 23.000 € con suelo radiante nuevo, según la triangulación de cinco fuentes del sector que publicamos en precio de la aerotermia. Dentro de ese precio cerrado suelen ir el dimensionado, la parte hidráulica, la puesta en marcha y la documentación de la obra. Comparar solo el total dice poco: mira antes si las dos ofertas incluyen lo mismo y qué actividades tiene habilitada cada empresa.
El RITE las define por separado. La instaladora «realiza el montaje y la reparación» de las instalaciones térmicas (art. 35.1) y la mantenedora «realiza el mantenimiento y la reparación» (art. 35.2): el montaje solo aparece en la primera, el mantenimiento solo en la segunda y la reparación en las dos. No son dos profesiones distintas —el artículo 37 exige a ambas el mismo carné profesional y el mismo seguro mínimo—, sino dos habilitaciones administrativas separadas. Lo que las diferencia es que el objeto social incluya también el mantenimiento y que se haya declarado esa actividad.
No tiene por qué, y ahí está el problema: puede estar habilitada solo para instalar. El RITE exige que el mantenimiento lo realice una empresa mantenedora habilitada (art. 26.1) y pone al titular de la instalación —es decir, a ti— como responsable de que eso ocurra (art. 25.5.a). No hay obligación de que sea la misma empresa que montó el equipo, pero si la que monta no está habilitada también como mantenedora tendrás que buscar una segunda. Qué operaciones incluye ese mantenimiento y con qué frecuencia está en cómo funciona la aerotermia.
Nadie puede responderla de forma que tú puedas comprobarla después, así que la seguridad con que alguien la responda dice más de esa empresa que de las demás. Al leer una a una las páginas que compiten por esta búsqueda se repite el mismo patrón: la que publica una metodología con pesos numéricos no dice de dónde salen los datos de cada empresa, otra titula su artículo como ranking de las mejores instaladoras de España y acaba proponiéndose a sí misma, y que un directorio exhibe una insignia de empresa verificada sin explicar qué verifica. Nosotros tampoco publicamos ranking: no tenemos ningún proceso de homologación del que presumir. Lo que sí puedes comprobar son sus habilitaciones, su número de identificación industrial, quién firmará el certificado y su póliza en vigor.
No publicamos un ranking de fabricantes, y no es una evasiva. En aerotermia el resultado depende mucho menos de la marca del equipo que de dos cosas de tu casa: que la potencia esté bien calculada para su demanda real y que los emisores admitan agua a baja temperatura. Una máquina excelente sobredimensionada, o alimentando radiadores pensados para agua muy caliente, rinde peor que una correcta bien dimensionada. Antes de comparar marcas conviene saber qué potencia pide tu vivienda: eso lo estima la calculadora de aerotermia.
Puedes comprarla por el canal que quieras, pero el papel final no lo firma quien te factura. El certificado de la instalación lo suscribe el instalador habilitado (art. 23.1 del RITE) e identifica a la empresa instaladora y al técnico con carné profesional (art. 23.2). Así que la pregunta útil antes de firmar es la misma en todos los canales: qué empresa concreta va a figurar en el certificado, y si está habilitada además como mantenedora. No describimos cómo trabaja por dentro ninguna cadena ni comercializadora, porque no lo hemos verificado.
En parte y sin garantías. Publicar el listado de empresas habilitadas es potestativo de cada comunidad autónoma, y el RITE obliga a advertir, donde exista, que ese listado «tiene carácter informativo y no exhaustivo» (art. 39.5); además, «la inscripción en el registro no condicionará la habilitación para el ejercicio de la actividad» (art. 39.2), así que no encontrar a una empresa no prueba nada. Lo que sí funciona siempre es pedir el número o los números de identificación industrial y preguntar en qué secciones del registro consta —instaladoras y mantenedoras son dos secciones distintas—, por escrito.
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