Enaro

Suelo radiante Madrid

En Madrid la altura libre mínima no la decide la antigüedad de tu edificio, como en Cataluña: la decide la clase de obra que vayas a declarar, y la regla municipal se cuenta sobre la superficie útil de la vivienda entera, no habitación por habitación. El invierno, además, aprieta más que en la costa —zona D3, unas 3.503 horas de calefacción—, así que aquí sí conviene comprobar antes que el suelo llega a dar los vatios que la casa pide.

Pedir presupuesto de suelo radiante en Madrid
En esta página · 9 apartados
  1. 01¿Cuánto cuesta el suelo radiante en Madrid, y qué incluye esa cifra?
  2. 02Cómo se piden presupuestos de suelo radiante en Madrid con Enaro
  3. 03¿Te pueden exigir 2,50 m de techo si el suelo radiante sube el pavimento?
  4. 04Húmedo o seco: la decisión sale de los centímetros que te sobren
  5. 05El piso de la almendra y el chalet de la sierra son dos obras distintas
  6. 06El suelo radiante no fabrica el calor: decide antes qué se lo va a dar
  7. 07¿Da bastante calor un suelo radiante con el invierno de Madrid?
  8. 08El impuesto de obras de Madrid: unos 300 € que no suelen estar en el presupuesto
  9. 09Ayudas en Madrid: tres convocatorias abiertas, y por qué ninguna paga tu suelo radiante

Última actualización: 10 de septiembre de 2026

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¿Cuánto cuesta el suelo radiante en Madrid, y qué incluye esa cifra?

Un suelo radiante por agua en Madrid se mueve dentro del rango nacional que ya publicamos: 40-75 €/m² en obra nueva y 55-110 €/m² en reforma. Ese rango no incluye el pavimento final ni el generador de calor.

No damos un rango «de Madrid» distinto de ese, y conviene explicar por qué: las tres cifras madrileñas que encontramos no se dejan cerrar en una horquilla. Un agregador arranca en 30-40 €/m² y estira hasta 80, otro publica «desde 65 €/m²», y un instalador con domicilio en la provincia da 40-55 €/m² con IVA si el sistema solo calienta y 50-70 €/m² si además refresca. El rango nacional las contiene a las tres sin forzarlo, así que es el que sostiene esta página. El único dato que compara ciudades con la misma vara es el segundo: esa plataforma, con idéntica metodología, pone Madrid en «desde 65 €/m²» y Barcelona en «desde 60». Cinco euros por metro cuadrado, y es todo lo que puede afirmarse sobre si aquí se paga más.

Lo que mueve la cifra final mucho más que la ciudad es el alcance, y ahí hay algo comprobable que nadie te va a señalar. La única de las diez primeras páginas de esta búsqueda que publica un baremo cerrado ofrece 5.800 € para un piso de 80 m² útiles —72,5 €/m²— y en la misma tarjeta escribe «mortero autonivelante no incluido» (consultado el 10 de septiembre de 2026). El mortero es la capa que envuelve y cubre el tubo: sin ella no hay suelo radiante, hay tubo. Nuestro rango sí la incluye. Por eso 72,5 y 55-110 no son cifras comparables, aunque las dos lleven el mismo símbolo detrás.

Las partidas una a una y las cinco fuentes de las que sale el rango están en precio del suelo radiante. Para pasar de una horquilla a una cifra de tu casa, pide presupuesto y compara ofertas que declaren el mismo alcance.

Suele estar dentro del precio por m²Suele quedar fuera, y hay que preguntarlo
Diseño y dimensionado de los circuitosEl generador de calor: bomba de calor o caldera
Panel aislante, tubería y filmEl pavimento final y su colocación
Colector, caudalímetros y conexiones hidráulicasLa demolición y retirada del suelo existente
Prueba de presión, equilibrado y puesta en marchaEl recrecido o mortero de nivelación, que es la exclusión más frecuente y la que más cambia el total
El propio tendido y grapado del circuitoEl ajuste de puertas y rodapiés cuando sube la cota del suelo
Columna de exclusiones tomada de lo que declara por escrito un instalador con domicilio verificable en la provincia de Madrid y del baremo publicado por el primer resultado orgánico de esta búsqueda, ambos consultados el 10 de septiembre de 2026. No citamos sus nombres en el texto: son la fuente de un dato, no una recomendación, y compiten en este mismo mercado. Un precio de instalación envejece deprisa, así que esta tabla vuelve a revisarse dentro de seis meses y no dentro de dos años.
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Cómo se piden presupuestos de suelo radiante en Madrid con Enaro

Rellenas un único formulario, los instaladores de tu zona preparan su presupuesto sin tener tu teléfono, y solo el que elijas acaba recibiendo tu contacto.

Lo normal cuando dejas tu número en tres webs es que lo primero que llegue sean tres llamadas y lo último, si llega, una cifra. Aquí el orden está invertido a propósito: las ofertas llegan comparadas, y el contacto se libera al final y solo al ganador.

Lo que no vamos a hacer es decirte cuál es «la mejor empresa» de tu zona. Sin ver tu vivienda, un ranking así es una opinión con un patrocinador detrás; lo útil es que compares ofertas reales hechas sobre tus mismos datos.

  1. 01

    Cuentas tu caso una vez

    Un solo formulario con los datos de tu vivienda y lo que quieres hacer. No hay que repetirlo en cada web.

  2. 02

    Los instaladores preparan su oferta

    Reciben lo que necesitan para presupuestar, pero no tu teléfono ni tu email. Suben su propuesta a la plataforma.

  3. 03

    Recibes las ofertas comparadas

    Un único correo con un enlace propio, y las propuestas unas al lado de otras en vez de sueltas y en tres formatos distintos.

  4. 04

    Eliges tú, y solo entonces

    El instalador que elijas recibe tu contacto. Los que no elijas no lo reciben en ningún momento.

Nueve de los diez primeros resultados de esta búsqueda venden su propia instalación y el décimo es un listado de empresas. Cuatro de los nueve rankean con la portada de su web en lugar de con una página dedicada (medido el 10 de septiembre de 2026). Ninguno te pone dos presupuestos con su precio, su alcance y su plazo uno al lado del otro, que es exactamente lo que hace falta para saber si 65 €/m² es caro o barato.

La calculadora de suelo radiante te da antes ese contexto: con la superficie, el aislamiento y el acabado que tengas en mente, dice qué demanda hay que cubrir y si el sistema puede llegar. Sin ese contexto, dos ofertas que acaban en el mismo número pueden estar vendiéndote cosas distintas.

  • Si el recrecido está dentro del precio. Es la partida que más veces aparece excluida en los baremos publicados de esta ciudad. Un presupuesto que la incluye y otro que no pueden diferenciarse en varios miles de euros sin que ninguno de los dos esté mintiendo.
  • Qué clase de obra van a declarar. No es una formalidad de papeles: decide si el Ayuntamiento puede exigirte la altura libre del planeamiento y decide también cuánto impuesto de obras pagas. Está explicado en el apartado siguiente.
  • A cuánto queda el pavimento acabado, y qué pasa con las puertas. Uno de los presupuestos madrileños que hemos leído excluye expresamente el ajuste de puertas si cambia la altura del suelo. Es dinero, y es también un día más de obra que nadie te ha contado.
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¿Te pueden exigir 2,50 m de techo si el suelo radiante sube el pavimento?

En Madrid, no de forma automática. El planeamiento municipal solo impone esa altura libre en obra nueva y en reestructuración general, y meter un suelo radiante en un piso no es ninguna de las dos cosas.

La cifra existe y está en el Plan General: su artículo 7.3.5 pide 250 cm «al menos en el setenta y cinco por ciento (75%) de su superficie útil, pudiendo reducirse hasta doscientos veinte (220) centímetros en el resto». Fíjate en la forma de la regla, porque no es la que se repite por ahí: se mide sobre el conjunto de la vivienda y no habitación por habitación, y admite que hasta una cuarta parte de la casa se quede en 2,20 m. El artículo 6.6.13 añade desde dónde se mide, y esto es lo que la engancha con tu obra: desde «la cara superior del pavimento terminado» hasta el forjado «o del falso techo si lo hubiese». El recrecido te resta por abajo y, si la misma reforma cuelga un falso techo para pasar tuberías, te resta también por arriba.

Y hay un segundo artículo que casi nadie engancha con el anterior, aunque cambia la aritmética. El 7.3.4 define, «a efectos de estas Normas Urbanísticas», qué cuenta como superficie útil, y deja fuera del cómputo «los espacios con altura libre de piso inferior a doscientos veinte (220) centímetros». Léelo junto al 7.3.5 y verás que esos 2,20 m no son un mínimo blando del que se pueda bajar un poco: son la cota a la que el metro cuadrado deja de contar como superficie de tu vivienda. Si el recrecido hunde una zona por debajo, el problema no es que incumplas por poco, es que esa zona sale del denominador sobre el que se mide el 75 %.

Lo que casi nadie mira es el artículo 7.3.2. Dice que las condiciones del uso residencial «serán de aplicación en obras de nueva edificación y de reestructuración general» y, en las demás, «en las que por el nivel de intervención sea oportuna la exigencia de su cumplimiento». Y un suelo radiante encaja en otra casilla: el artículo 1.4.8 llama obras de acondicionamiento a las que mejoran la habitabilidad «mediante la introducción de nuevas instalaciones» sin tocar la estructura portante ni la envolvente, y las califica de puntuales cuando las viviendas afectadas no superan el 25 % de la superficie del edificio.

Conviene decir hasta dónde llega esto, porque el titular fácil sería falso. No significa que en Madrid no haya altura mínima en reforma. Significa que la exigencia no se activa sola fuera de la obra nueva y de la reestructuración general, y que en el resto la valoración es municipal y depende del nivel de intervención. Con un techo justo, es justo lo que hay que llevar resuelto antes de firmar, no después de levantar el suelo.

Qué obra vas a hacerCómo la clasifica el Plan General¿Se activa sola la altura del art. 7.3.5?
Vivienda nuevaObra de nueva edificaciónSí, de forma automática
Vaciado y reorganización general del edificioReestructuración generalSí, de forma automática
Suelo radiante en tu piso, sin tocar estructura ni fachadaObra de acondicionamiento; puntual si esa vivienda no llega al 25 % de la superficie del edificioNo de forma automática: queda al criterio municipal según el nivel de intervención
La misma obra en varias viviendas que sumen más del 25 % del edificioAcondicionamiento, pero ya no puntualTampoco de forma automática, pero el nivel de intervención es mayor y el margen de apreciación también
Artículos 7.3.5, 6.6.13, 7.3.2 y 1.4.8 de las Normas Urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997, sobre el compendio oficial publicado por el Ayuntamiento de Madrid (edición de 5 de junio de 2023), descargado y leído el 10 de septiembre de 2026. La última columna es la lectura de esos artículos, no una autorización: quien resuelve cada expediente es el Ayuntamiento, y esta página no sustituye al técnico que firme el proyecto.
Piso de Madrid en obra con el circuito de suelo radiante ya tendido sobre el pavimento, el falso techo a medio montar dejando ver el paso de instalaciones, un metro plegable apoyado contra la pared y una hoja de puerta retirada junto al balcón
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Húmedo o seco: la decisión sale de los centímetros que te sobren

El sistema húmedo añade entre 7 y 9 cm sobre el forjado y el seco de bajo perfil entre 1,5 y 3 cm. En los dos casos, sin contar todavía el pavimento que va encima.

El húmedo es el tubo grapado sobre panel aislante y ahogado en mortero. Esa masa es a la vez su ventaja térmica —guarda calor, suaviza los arranques y las paradas— y lo que ocupa. El seco reparte el tubo por placas ranuradas con difusores metálicos y prescinde del mortero: sube mucho menos, responde antes y pesa bastante menos, cosa que en un forjado antiguo no es un detalle menor.

La cuenta que decide es corta. Mide la altura libre que tienes hoy desde el pavimento actual, réstale lo que sube el sistema y lo que sube el acabado, y compara el resultado con los 250 cm que el artículo 7.3.5 pide en al menos el 75 % de la superficie útil. Si te quedas rozando esa cifra en la mayor parte de la casa, el seco está comprando margen normativo; si vas sobrado o vas a picar el suelo entero de todas formas, el húmedo suele salir más barato y deja al generador trabajar algo más templado. Hay una tercera pregunta que no es de altura y que conviene hacerle al instalador en el mismo correo: si el forjado admite el peso del mortero.

Las dos técnicas, con sus tiempos de respuesta y los pavimentos que admiten, están desarrolladas en suelo radiante. Aquí lo que decide es la cota: si ya la tienes medida, pide presupuesto diciendo cuánta altura libre te queda, porque cambia el sistema que te van a ofrecer.

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El piso de la almendra y el chalet de la sierra son dos obras distintas

Madrid no es un solo mercado de suelo radiante. En el piso céntrico el problema es la cota; en el chalet de la sierra el problema es la superficie, el número de circuitos y las dos plantas.

Se nota hasta en lo que la gente busca. Junto a esta consulta aparecen Collado Villalba y Colmenar Viejo, dos de las empresas que se posicionan para ella operan desde la sierra y desde la corona sur, y de los tres presupuestos que publica el primer resultado orgánico, dos son de chalet: 120 m² en dos plantas y 240 m² en tres. Esa misma página vende bajo espesor y responde en su FAQ si el sistema se puede instalar en reformas, pregunta que solo se hace quien ya tiene la casa construida. Los dos casos conviven en la misma búsqueda.

Y son obras económicamente distintas. En obra nueva —y también en un chalet donde vas a levantar el suelo igualmente— el suelo radiante es la opción barata del catálogo: el sistema húmedo entra sin pelear por milímetros y el recrecido va dentro de una partida de solado que ibas a pagar de todos modos. En un piso terminado, cada centímetro que sube el pavimento sale de la altura que ya tienes y arrastra las puertas, los rodapiés y el encuentro con la terraza o el rellano. Los dos escenarios, comparados, en obra nueva o reforma.

Lo que no vamos a darte es un porcentaje del parque de viviendas de Madrid por antigüedad: lo buscamos en fuente primaria el 10 de septiembre de 2026, el portal municipal de datos abiertos devolvió error y preferimos no publicar una cifra sin comprobar. El único número con fecha que tenemos alrededor de esto es un requisito de ayuda y no una estadística, y así lo decimos: el Plan Rehabilita Madrid 2026 exige que el edificio sea anterior a 1998 para poder acogerse.

Planta baja de un chalet en construcción en la sierra de Madrid, con los circuitos de suelo radiante tendidos sobre panel aislante y el colector empotrado en el muro, y las montañas de granito al fondo por el hueco de la ventana
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El suelo radiante no fabrica el calor: decide antes qué se lo va a dar

El suelo reparte calor, no lo produce. La factura la decide el generador, no el emisor — y en Madrid es además la única parte de esta obra que puede llegar a tener una ayuda abierta.

Que las dos piezas van juntas se ve hasta en el buscador. Los diez resultados de esta consulta mencionan la aerotermia, cuatro la llevan en el propio título, y cuatro de las nueve preguntas que Google añade debajo son sobre aerotermia y sus subvenciones en lugar de sobre el suelo. En Barcelona esto no pasa: allí las preguntas son de suelo radiante puro. La razón técnica es simple: el suelo trabaja con agua templada, y una bomba de calor rinde mejor cuanto menos tiene que calentarla.

Si el generador va a ser una bomba de calor, hay una pregunta madrileña que conviene resolver antes de pedir presupuestos y no después: dónde va la unidad exterior y qué le exige la ordenanza municipal de ruido. Está explicada con su fuente en aerotermia en Madrid. Para ver las dos piezas juntas, aerotermia con suelo radiante explica por qué el conjunto no cuesta la suma de dos presupuestos, y la calculadora de aerotermia con suelo radiante los dimensiona de una vez. Al pedir presupuesto, marca si quieres solo el emisor o también el equipo: cambia la cifra y cambia el instalador que te interesa.

Y si lo que te han ofrecido es un suelo radiante eléctrico, es otro producto: barato de poner y caro de usar, con sentido en un baño o una habitación suelta y no en una vivienda entera. La comparación entre agua y eléctrico está en suelo radiante.

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¿Da bastante calor un suelo radiante con el invierno de Madrid?

En la mayoría de viviendas sí, pero Madrid es de los sitios donde más conviene comprobarlo antes: es zona climática D3. Son unas 3.503 horas anuales de calefacción y un salto térmico de diseño de 10 K.

Ese dato pesa aquí y no en otros sistemas porque el suelo radiante tiene un techo del que no puede pasar. La UNE-EN 1264 topa la temperatura superficial del pavimento en 29 °C donde se hace vida y en 33 °C en baños, y aplicando la ecuación de la propia norma, q = 8,92 · (Ts − Ta)^1,1, eso son unos 100 W/m² en el salón con la casa a 20 °C. Un radiador que se queda corto se sustituye por otro mayor; un suelo radiante no tiene esa salida, así que la comprobación va antes de la obra y no después.

El techo es idéntico en toda España. Lo que cambia de una ciudad a otra es cuánta demanda hay que meter por debajo de ese límite, y ahí Madrid pide más que la costa: frente a las 3.186 horas y los 7,4 K de una zona C2 como la de Barcelona, aquí hay alrededor de un 10 % más de horas encendido y un salto de diseño un 35 % mayor. Traducido a tu caso: la misma vivienda con el mismo aislamiento se acerca antes al tope aquí que en el Mediterráneo. Si tu casa está en la sierra no publicamos su zona climática, porque no la hemos verificado municipio a municipio; lo que sí hace la herramienta es dimensionar con tu ubicación real y no con la de la capital.

La cifra de tu casa sale de la calculadora de suelo radiante, que trabaja con los metros, el aislamiento y el acabado que le indiques y responde si la demanda entra por debajo de ese límite o si conviene arreglar antes la envolvente.

EscenarioTemperatura máxima del pavimentoTecho de emisión
Salón y dormitorios, con la vivienda a 20 °C29 °Cunos 100 W/m²
Salón y dormitorios, con la vivienda a 21 °C29 °C87,9 W/m²
Baño, con la vivienda a 20 °C33 °Cunos 150 W/m²
Límites de temperatura superficial de la UNE-EN 1264, ya implementados en el motor de cálculo de este sitio; los vatios salen de aplicar la ecuación de la norma a esos límites. Fíjate en las dos primeras filas: subir un grado el termostato no sube el techo del sistema, lo baja, porque lo que emite el suelo depende de la diferencia entre su superficie y el aire de la habitación. Son valores normativos e iguales en toda España; lo madrileño es la demanda con la que hay que compararlos. Y un matiz de fuente que preferimos decir: la zona D3 y sus 3.503 horas proceden de la tabla de referencia del motor, cuya asignación ciudad-zona viene de una fuente secundaria especializada y no del apéndice del CTE, que no hemos podido extraer.
Salón de un piso de Madrid en una mañana de invierno, con el suelo de madera como único emisor, las paredes sin radiadores y condensación en el balcón frente a una fachada de ladrillo madrileña
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El impuesto de obras de Madrid: unos 300 € que no suelen estar en el presupuesto

En Madrid una instalación de suelo radiante paga el impuesto de construcciones aunque la obra vaya por declaración responsable y no por licencia. El tipo es del 3,75 % sobre el coste de ejecución material.

La ordenanza fiscal lo dice en su artículo 3: el hecho imponible es realizar una obra «para la que se exija la obtención de la correspondiente licencia de obras o urbanística, se haya obtenido o no dicha licencia, o para la que se exija la presentación de declaración responsable». No lo activa el papel, lo activa la obra. Y su artículo 25 fija el tipo en el 3,75 %, aplicable a las obras iniciadas desde que la ordenanza entró en vigor, el 1 de enero de 2024. Sobre 8.000 € de presupuesto de ejecución material —sin IVA, sin honorarios y sin beneficio industrial, que es la base que manda la ordenanza— son 300 €, que se pagan al presentar la declaración responsable —o en el plazo de un mes desde que te notifican la licencia, si tu obra va por esa vía—. No hunde ningún proyecto, pero casi ningún presupuesto de instalación lo menciona.

Lo que no vas a necesitar es cédula de habitabilidad: en la Comunidad de Madrid está suprimida desde julio de 2018. Y lo que no te vamos a decir, porque no hemos podido leer el texto consolidado de la ordenanza municipal de licencias —el portal del Ayuntamiento nos devolvió un error de acceso el 10 de septiembre de 2026—, es en qué anexo encaja tu obra ni si te toca declaración responsable o licencia. Eso lo confirma el técnico que firme, y es otra pregunta que conviene dejar hecha al pedir presupuesto.

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Ayudas en Madrid: tres convocatorias abiertas, y por qué ninguna paga tu suelo radiante

Ningún organismo, ni estatal ni autonómico, subvenciona el suelo radiante como tal. Lo que sí hay en Madrid a fecha de hoy son tres convocatorias municipales abiertas, y ninguna de las tres paga el emisor.

Merece la pena empezar por ahí porque es la pregunta que el propio buscador hace y que nadie contesta: de los ocho competidores de esta búsqueda cuyo contenido hemos podido leer, cero mencionan la palabra «subvención» ni una sola vez, mientras Google inyecta dos preguntas sobre ayudas debajo de los resultados. La más citada es Cambia 360, cuya línea de sustitución de calderas y sistemas de climatización tiene plazo del 20 de abril al 13 de noviembre de 2026 y llega a 5.000 € por vivienda. Dos precisiones cambian la respuesta por completo: sus beneficiarios declarados son comunidades de propietarios y uso terciario, y lo que subvenciona es el generador de calor, no los emisores. Un suelo radiante puesto en un piso concreto queda fuera por las dos vías a la vez. Si en cambio tu edificio va a cambiar la caldera comunitaria, ahí sí hay puerta — y la abre la comunidad, no tú.

  • Plan Rehabilita Madrid 2026, del 3 de junio al 30 de septiembre de 2026, para comunidades y particulares, sobre eficiencia energética en edificios anteriores a 1998. No hemos podido verificar si alguna de sus líneas alcanza a una obra dentro de una vivienda, así que remitimos a las bases en lugar de afirmarlo.
  • Plan Transforma Tu Barrio 2026, del 16 de junio al 15 de octubre de 2026, limitado a Orcasitas, San Cristóbal de los Ángeles, Fuencarral-Santa Ana y Puerto Chico. Mismo aviso de alcance no verificado.
  • El IBI de Madrid no lo bonifica. La única bonificación energética del impuesto es el 50 % de la cuota durante cinco años por instalar sistemas de aprovechamiento de la energía solar, y se pide por declaración responsable el mismo año en que se inscribe la instalación.
  • La deducción estatal del IRPF sí es una vía real para un particular, del 20 % al 60 % según el ahorro que se certifique, con certificado energético antes y después de la obra. Ahora bien, un emisor nuevo por sí solo rara vez mueve lo suficiente el consumo de energía primaria como para alcanzar el escalón exigido: lo habitual es entrar por el cambio de generador y llevarse el suelo dentro de esa misma actuación. Bases máximas y plazos, en precio del suelo radiante.

¿Aún no sabes qué va a calentar el agua? Cómo funciona la aerotermia →

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta poner suelo radiante en una casa de 100 m² en Madrid?

Con el rango que sostiene esta página —40-75 €/m² en obra nueva y 55-110 €/m² en reforma para el sistema por agua—, 100 m² salen entre 4.000 y 7.500 € si es obra nueva y entre 5.500 y 11.000 € si es reforma, sin el pavimento final ni el generador de calor. Los presupuestos madrileños que hemos podido leer caen dentro de esa horquilla. No damos una cifra cerrada propia de la ciudad porque sus tres fuentes de precio no se dejan reducir a un rango común. Y lo que más mueve el total no es Madrid: es si el mortero de recrecido entra o no en el precio.

¿Me pueden exigir 2,50 m de altura libre si el suelo radiante me sube el pavimento?

No de forma automática. El artículo 7.3.2 de las Normas Urbanísticas del Plan General de Madrid aplica las condiciones del uso residencial «en obras de nueva edificación y de reestructuración general» y, en las demás, «en las que por el nivel de intervención sea oportuna la exigencia de su cumplimiento». Poner suelo radiante en un piso es obra de acondicionamiento según el artículo 1.4.8, y puntual si esa vivienda no llega al 25 % de la superficie del edificio. Cuidado con la conclusión fácil: la altura mínima existe —250 cm en al menos el 75 % de la superficie útil y hasta 220 en el resto, artículo 7.3.5, medidos desde el pavimento terminado y hasta el falso techo si lo hay— y lo único que cambia es que fuera de esos dos supuestos no se activa sola, y quien valora es el Ayuntamiento.

¿Cuáles son las desventajas del suelo radiante?

Son cuatro y son reales. Primera: tiene un techo de emisión que no se puede rebasar, unos 100 W/m² en zona de estar con la casa a 20 °C, así que en una vivienda mal aislada puede quedarse corto y no hay forma de ponerle uno más grande, como sí se hace con un radiador. Segunda: reacciona despacio, lo que es una virtud para mantener temperatura y un inconveniente si enciendes y apagas a menudo. Tercera: sube la cota del pavimento, con lo que eso arrastra en puertas, rodapiés y encuentros con terrazas o rellanos. Cuarta: una fuga bajo el mortero es cara de localizar. A cambio es el emisor que permite trabajar con agua más templada, que es exactamente donde una bomba de calor gasta menos — por eso los dos se instalan juntos tan a menudo.

¿Hay alguna subvención para suelo radiante en Madrid?

Dirigida al suelo radiante, ninguna: en España no hay ayuda de este emisor ni estatal ni autonómica. En Madrid capital sí hay tres convocatorias municipales abiertas a 10 de septiembre de 2026 —Cambia 360 hasta el 13 de noviembre, Plan Rehabilita hasta el 30 de septiembre y Transforma Tu Barrio hasta el 15 de octubre, esta última solo en cuatro barrios—, pero la primera declara beneficiarios a comunidades de propietarios y uso terciario y paga el generador de calor, no los emisores; de las otras dos no hemos podido verificar si alcanzan al interior de una vivienda, así que remitimos a sus bases. El IBI municipal solo bonifica la energía solar, y el impuesto de obras igual. Como particular, la puerta realista es la deducción del IRPF, y en la práctica se abre cuando la obra cambia además el equipo que produce el calor.

¿Necesito cédula de habitabilidad o licencia para poner suelo radiante en Madrid?

Cédula no: el Decreto 111/2018 la suprimió a todos los efectos en la Comunidad de Madrid, en vigor desde el 18 de julio de 2018, y trasladó la verificación de las condiciones de habitabilidad al momento de la licencia o del título habilitante municipal. Sobre el trámite concreto no te damos una respuesta que no hemos podido comprobar: el texto consolidado de la ordenanza municipal de licencias no nos fue accesible, así que no afirmamos en qué anexo encaja tu obra ni si va por licencia o por declaración responsable. Lo que sí está verificado es que el impuesto de obras se devenga en los dos casos: la ordenanza fiscal grava la obra «se haya obtenido o no dicha licencia, o para la que se exija la presentación de declaración responsable», al 3,75 % del coste de ejecución material.

Vivo en el centro histórico de Madrid, ¿me exigen una altura distinta?

No. Lo comprobamos expresamente porque era lo que cabía esperar: el Área de Planeamiento Específico del Centro Histórico no fija ninguna altura libre mínima propia, y dentro de su ámbito rige la normativa de carácter general del Plan General. Sus preceptos adicionales tratan de patios, alineaciones y edificabilidad. Es decir, en el centro se aplica el mismo artículo 7.3.5 que en el resto de la ciudad. Otra cosa distinta, que esta página no ha verificado y por tanto no describe, es el nivel de protección que pueda tener tu edificio concreto y qué añade eso al trámite.

¿Cuánto sube el suelo y qué pasa con las puertas?

El sistema húmedo añade entre 7 y 9 cm sobre el forjado y el seco de bajo perfil entre 1,5 y 3 cm, los dos antes del pavimento final. Ese acabado suma lo suyo, y el total es lo que se descuenta de tu altura legal, porque el Plan General mide desde la cara superior del pavimento terminado. La consecuencia que casi nadie avisa: al subir la cota hay que recortar o cambiar las hojas de las puertas y revisar rodapiés y encuentros, y ese trabajo suele quedar fuera del presupuesto de suelo radiante — uno de los presupuestos madrileños que hemos leído lo excluye por escrito. Pregúntalo antes: es dinero y es un día más de obra.

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