Burgos es la única de las 48 ciudades españolas que tenemos verificadas que está en zona climática E1, la severidad de invierno máxima del CTE: −3,7 °C de temperatura de diseño, 80,9 días de helada al año y 5.335 horas de calefacción, un 52 % más que Madrid. La aerotermia funciona aquí —el ensayo con el que se certifica la etiqueta europea usa un clima más frío que el peor día de diseño de Burgos—, pero el emisor al que la conectes decide más que en ninguna otra ciudad de este sitio. Por eso esta página empieza por el dinero y el clima, y no por qué es una bomba de calor: en Burgos las dos cosas son la misma conversación. Al final puedes pedir varias ofertas de una vez y compararlas hechas sobre tus mismos datos, con el 3 % de descuento que pactamos con la red.
Pedir presupuesto de aerotermia en BurgosÚltima actualización: 10 de septiembre de 2026
Entre 7.000 € y 16.000 € con calefacción y agua caliente según el rango nacional verificado, porque no existe ninguna fuente que publique precios propios de Burgos.
Esa segunda mitad de la frase no la vas a leer en ningún otro sitio, así que conviene explicarla. Buscamos precio local con el mismo método que en Madrid o Zaragoza, donde sí lo encontramos, y aquí salieron tres verificaciones negativas: la única plataforma de presupuestos con página de Burgos declara expresamente que sus cifras son de ámbito nacional, su variante de «cuánto cuesta» —que en otras ciudades sí da cifras propias— no devuelve ninguna, y no localizamos ningún instalador con dirección verificable en la ciudad que publique tarifas. Podríamos haber copiado el rango de Zaragoza cambiando el nombre. No lo hacemos: un precio presentado como local cuando no lo es no te ayuda a negociar, te desorienta.
Lo que sí podemos darte es el rango nacional bien construido. En cuánto cuesta instalar aerotermia triangulamos cinco fuentes consultadas el 4 de septiembre de 2026 y publicamos qué mide cada una: de 7.000 € a 16.000 € para calefacción y agua caliente sanitaria, y de 13.000 € a 23.000 € cuando además hay que instalar suelo radiante nuevo. Sirve para saber si un presupuesto está dentro de mercado, no para decidir. Lo segundo que podemos darte, y que aquí importa más que en la media, es la tabla de abajo: qué partidas se mueven hacia arriba por la zona climática. No les ponemos precio porque no tenemos fuente para hacerlo, pero saber cuáles son es lo que te permite leer dos ofertas parecidas y ver que no están presupuestando lo mismo.
Para acercarte a tu caso sin cifras prestadas de otra ciudad, la calculadora de aerotermia parte de la zona E1, de los metros de tu vivienda y de su año de construcción, y devuelve una potencia orientativa junto a una horquilla de inversión. Esa potencia es tu vara de medir: dos ofertas de precio casi idéntico que dimensionan seis kilovatios y once no están vendiéndote lo mismo. Con ese número delante, pide tu presupuesto: dos minutos, sin compromiso.
| Partida | Por qué en zona E1 pesa más que en la media española |
|---|---|
| Potencia del equipo | El CTE fija para Burgos una temperatura exterior de diseño de invierno de −3,7 °C, la más baja de las ciudades que publicamos, y la ficha del MITECO asigna a la zona E1 un salto térmico de 10,3 K. La misma vivienda pide más potencia aquí que en Madrid o Zaragoza. |
| Emisor al que se conecta | Con radiadores convencionales nuestro modelo sitúa el rendimiento estacional orientativo en 2,6; con suelo radiante, en 3,6. Sustituir el emisor es una partida propia que casi ninguna tabla de precios desglosa aparte. |
| Apoyo eléctrico | Por debajo de la temperatura bivalente que declara el fabricante, la demanda la cubre una resistencia. Cuánto se recurre a ella depende del equipo y del dimensionado, así que el presupuesto debería decir cuál lleva y a qué temperatura entra. |
| Estado de la envolvente | En zona E1 el CTE limita la transmitancia a 0,37 W/m²K en muros, 0,33 en cubiertas, 0,59 en suelos y 1,8 en huecos. Una vivienda construida antes de esas exigencias necesita más potencia para el mismo confort, y el año de construcción es lo que más mueve el resultado en nuestro modelo térmico. |
Rellenas un único formulario, los instaladores de tu zona preparan su presupuesto sin tener tu teléfono, y solo el que elijas acaba recibiendo tu contacto.
Lo normal cuando dejas tu número en tres webs es que lo primero que llegue sean tres llamadas y lo último, si llega, una cifra. Aquí el orden está invertido a propósito: las ofertas llegan comparadas, y el contacto se libera al final y solo al ganador.
Lo que no vamos a hacer es decirte cuál es «la mejor empresa» de tu zona. Sin ver tu vivienda, un ranking así es una opinión con un patrocinador detrás; lo útil es que compares ofertas reales hechas sobre tus mismos datos.
Un solo formulario con los datos de tu vivienda y lo que quieres hacer. No hay que repetirlo en cada web.
Reciben lo que necesitan para presupuestar, pero no tu teléfono ni tu email. Suben su propuesta a la plataforma.
Un único correo con un enlace propio, y las propuestas unas al lado de otras en vez de sueltas y en tres formatos distintos.
El instalador que elijas recibe tu contacto. Los que no elijas no lo reciben en ningún momento.
En Burgos comparas presupuestos sin llamar a nadie: dejas la solicitud, la reciben los instaladores que cubren tu código postal y los tres primeros en responder te envían su oferta. Tu teléfono solo llega a quien elijas.
Merece la pena mirar qué te devuelve esta búsqueda concreta, porque explica bastante. La primera pantalla la ocupa una ficha de negocio con sus reseñas; después vienen empresas que se presupuestan a sí mismas, dos directorios que publican nombres para que a partir de ahí te llamen, y —en el podio— la ficha de una instalación realmente ejecutada en un pueblo de la provincia. Ese último resultado es honesto y útil, pero es un caso concreto: una vivienda unifamiliar de 110 m² en un municipio pequeño. Lo que no aparece por ningún lado es la posibilidad de ver dos o tres números para tu casa, uno al lado del otro, antes de hablar con nadie.
Una precisión de cobertura, porque en esta provincia importa: la solicitud se dirige por código postal, no por municipio, así que funciona igual desde Burgos capital que desde Miranda de Ebro, Aranda de Duero o Las Merindades. Lo que no vamos a publicar es cuántos instaladores hay disponibles por zona ni un mapa de cobertura: es una cifra que hoy no podemos acreditar. Si antes quieres saber a quién estás pidiendo presupuesto, cómo elegir instalador de aerotermia explica qué habilitación exige el RITE y por qué la de mantenimiento es una obligación del titular, no de la empresa.
Y tres puntos que en Burgos deciden más que la marca del equipo, y que conviene exigir por escrito en cada oferta antes de firmar nada:
Burgos está en zona climática E1, la severidad de invierno máxima del CTE: −3,7 °C de temperatura exterior de diseño, 80,9 días de helada al año y 5.335 horas de calefacción.
De las 48 ciudades españolas que tenemos verificadas en el motor de cálculo de este sitio, Burgos es la única que cae en E1; las demás que publicamos están en zonas D, C, B o α — Tenerife, sin ir más lejos, es α3. La letra importa porque el CTE la usa como punto de partida para dimensionar cualquier instalación térmica, y de ella cuelgan las dos temperaturas de la tabla: la de invierno, −3,7 °C en el percentil 99 para una altitud de referencia de 859 metros, marca la potencia que el equipo debe poder dar el peor día del año y no un día corriente; la de verano, 31,9 °C, es la más baja de las tres ciudades comparadas y explica por qué aquí la refrigeración es un extra razonable y no el motivo de la inversión.
Ahora bien, si tuviéramos que quedarnos con un solo número de esta página no sería la temperatura de diseño, sería el de las horas. La ficha de Certificados de Ahorro Energético RES220 del MITECO —la única fuente oficial española con horas de calefacción por subzona exacta— asigna a la zona E1 5.335 horas de calefacción al año, el valor más alto de las doce subzonas peninsulares. La lista de abajo lo compara con el resto de ciudades que publicamos. Es lo que convierte cualquier diferencia de rendimiento o de coste por kilovatio hora en dinero real a final de año, y lo que hace que esta página no pueda ser la de Madrid con el nombre cambiado.
El segundo número, el de las heladas, viene de la serie de valores climatológicos normales 1981-2010 de AEMET: en enero hiela 18,0 días de 31 y en febrero 17,2 de 28, más de la mitad del mes en ambos casos. Un matiz obligado: esa estación está en el aeropuerto y no en el casco urbano, así que en el centro el número real puede ser algo menor por efecto de isla de calor.
| Dato | Burgos | Madrid | Zaragoza |
|---|---|---|---|
| Zona climática (CTE DB-HE) | E1 | D3 | D3 |
| Altitud de referencia | 859 m | 657 m | 208 m |
| Invierno de diseño (percentil 99) | −3,7 °C | 0,3 °C | −1,2 °C |
| Verano de diseño (percentil 1) | 31,9 °C | 33,6 °C | 34,4 °C |
| Días de helada al año | 80,9 | 15,7 | 23,1 |

Por debajo de la temperatura bivalente que declara el fabricante, la bomba de calor deja de cubrir sola la demanda y entra un apoyo, casi siempre una resistencia eléctrica.
Empecemos por lo que sí está resuelto, porque es la duda que frena la compra aquí y casi nadie la contesta con una fuente delante. El COP que aparece en el catálogo de una bomba de calor —los kilovatios hora de calor que da por cada uno eléctrico; si el término te suena nuevo, cómo funciona la aerotermia lo explica desde el principio— se mide con aire exterior a +7 °C. Es un punto de ensayo, no la temperatura de un enero burgalés, así que ese número no describe lo que va a pasar en tu casa el 15 de enero. Lo fija el Reglamento (UE) nº 813/2013 de la Comisión, la norma de diseño ecológico bajo la que se certifican estos equipos.
Y ahora la parte tranquilizadora, que sale de cruzar esa misma norma con el CTE. El clima de referencia con el que se calcula la etiqueta europea es un clima medio único, definido por «las condiciones de temperatura características en la ciudad de Estrasburgo», y su temperatura exterior de proyecto para calefacción es de −10 °C: seis grados por debajo de los −3,7 °C que el CTE fija para Burgos. Dicho de otra forma, el ensayo normalizado con el que se certifican los equipos que se venden en España ya contempla días más fríos que el peor día de diseño de esta ciudad. La aerotermia no es aquí una tecnología forzada al límite.
Lo que sí hay que mirar con lupa es la temperatura bivalente: el mismo reglamento la define como «la temperatura exterior para calefacción declarada por el fabricante, en la que la capacidad de calefacción declarada es igual a la carga parcial de calefacción», y permite declararla como máximo en +2 °C. Por debajo de ella el fabricante ya no garantiza cubrir la demanda solo con la bomba de calor, y entra el apoyo — habitualmente una resistencia, que trabaja con un rendimiento de 1: un kilovatio hora de electricidad, un kilovatio hora de calor. Con este número de heladas, cuántas horas al año se pasan por debajo de esa temperatura deja de ser un detalle de ficha técnica y pasa a ser una pregunta del presupuesto. Está en la ficha del equipo concreto, no en la norma: pídela.
La tercera pieza es el desescarche. Cuando el intercambiador exterior se cubre de hielo, el equipo invierte el ciclo unos minutos para deshelarlo, y ese consumo no aparece por ninguna parte en el COP de catálogo medido a +7 °C. Es una función normal de cualquier bomba de calor, no una avería, y aquí se dan a la vez las dos condiciones que la favorecen: las heladas y la niebla de la tabla anterior.
En zona E1 nuestro modelo sitúa el rendimiento estacional orientativo en torno a 2,6 con radiadores convencionales y en 3,6 con suelo radiante: el emisor decide más que la máquina.
El rendimiento estacional —el SCOP— son los kilovatios hora de calor que el equipo entrega por cada kilovatio hora eléctrico que consume durante toda la temporada, y depende de dos cosas: del frío que haga fuera y de a qué temperatura tenga que impulsar el agua. Un suelo radiante trabaja en torno a los 35 °C; unos radiadores convencionales, alrededor de 55 °C. Cuanto más alta la impulsión, más le cuesta a la bomba cada grado: es el mismo equipo dando dos números muy distintos.
Ahí está el remate de por qué Burgos es un caso aparte. La zona E es la más baja de las cinco de nuestra tabla base, y al aplicarle el factor del peor emisor el resultado se queda en torno a 2,6. El umbral por debajo del cual una bomba de calor deja de contar como energía renovable —adoptado por el RITE en su instrucción técnica IT 1.2.4.6.1 y por el CTE DB-HE4— es 2,5. Son nueve centésimas de margen. Ninguna de las otras ciudades que publicamos se acerca tanto: la misma cuenta da 2,74 en zona D (Madrid, Zaragoza, Valladolid), 3,02 en Barcelona y 3,24 en Valencia.
Conviene leerlo bien, porque es fácil sacar la conclusión equivocada. Esto no significa que el rendimiento aquí sea malo: con suelo radiante el mismo modelo da 3,6, un margen holgadísimo. Significa que se estrecha justo con el emisor más común del parque de vivienda antiguo, y que por eso «¿aprovecho los radiadores que ya tengo?» cambia de peso al cruzar a la zona E. En Madrid es una pregunta de coste operativo; aquí es además una pregunta de dimensionado.
Tres avisos van pegados a esta cifra y no los escondemos en una nota al pie. Uno: es un rendimiento orientativo de gama media de nuestro modelo, no el SCOP certificado de ningún equipo — el de un modelo real está en su ficha EPREL, y es el que debe aparecer en tu presupuesto. Dos: el factor de los radiadores convencionales sale de un único ejemplo real de ficha de fabricante (4,72 a 35 °C frente a 3,37 a 55 °C), documentado como aproximación de ingeniería razonable, no como valor universal. Tres: el modelo usa la zona climática como aproximación y no aplica encima una segunda corrección por temperatura exterior, porque sería un doble ajuste metodológicamente incorrecto.
Si esta es tu duda principal, la respuesta larga está en radiadores o suelo radiante con aerotermia, y el caso de instalar suelo radiante nuevo, en aerotermia con suelo radiante. Y si tu vivienda no puede levantar el pavimento, los radiadores de baja temperatura y los fancoils son el punto intermedio de la tabla.
| Emisor | Factor sobre la base de 35 °C | Rendimiento orientativo en Burgos (zona E) | En zona D (Madrid, Zaragoza, Valladolid) |
|---|---|---|---|
| Suelo radiante | 1,00 | 3,60 | 3,80 |
| Radiadores de baja temperatura | 0,90 | 3,24 | 3,42 |
| Fancoils | 0,90 | 3,24 | 3,42 |
| Radiadores convencionales | 0,72 | 2,59 | 2,74 |

Sí en coste de energía: un kilovatio hora de calor sale a 0,0911 € con aerotermia en el peor escenario, frente a 0,1356 € con gasóleo C y 0,1038 € con gas natural.
Hay una coincidencia que merece contarse. Cuando construimos nuestra tabla nacional de coste por kilovatio hora útil, la fila peor —la que titulamos «peor caso del modelo»— es exactamente esto: zona climática E con radiadores convencionales. Es decir, la fila más desfavorable de la comparativa nacional de este sitio describe, literalmente, una vivienda de Burgos con los radiadores de siempre. Y aun así sale por debajo del gasóleo y por debajo del gas.
La cuenta correcta no es comparar el precio del kilovatio hora de electricidad con el del gas, que son unidades de energía comprada y no de calor entregado: es dividir el precio de la energía entre el rendimiento del equipo. La metodología completa, con la fuente de cada precio, está en cambiar la caldera por aerotermia; aquí solo añadimos la fila que le falta a esa tabla, la de esta ciudad con suelo radiante.
Y ahora el matiz propio de esta ciudad, que no aparece en ninguna tabla nacional: las horas son el multiplicador. La diferencia por kilovatio hora es la misma aquí que en Alicante, pero se aplica sobre un 52 % más de horas de calefacción al año. Eso corta en las dos direcciones y hay que decirlo entero: hace que el ahorro anual de cambiarse sea mayor, y hace que equivocarse de emisor también salga más caro cada invierno.
Para llegar de aquí a euros al año solo falta un dato, y es tuyo. La diferencia frente al gasóleo es de 0,0445 € por kilovatio hora de calor en el peor caso de emisor y de 0,0700 € con suelo radiante; frente al gas natural, 0,0127 € y 0,0382 €. Multiplica el que te toque por los kilovatios hora de calor que consume tu vivienda al año y tienes el ahorro anual en energía. No publicamos esa cifra hecha porque depende de tu demanda, y una demanda inventada convertiría una cuenta correcta en un número falso: la calculadora de aerotermia la estima a partir de tus metros, tu aislamiento y tu año de construcción.
Lo que esta comparación no incluye, para que no la leas como lo que no es: no es una amortización. No entra la inversión, ni el mantenimiento, ni un posible aumento de la potencia contratada, ni las obras de sustituir emisores. Y no vamos a decirte que aquí «predomina el gasóleo» ni ningún otro sistema, porque no hemos verificado contra ninguna estadística cuál es el mayoritario en esta ciudad. Si estás haciendo la cuenta para decidir, lo que de verdad la cierra es un presupuesto sobre tu vivienda: pide el tuyo y contrástalo con estos números.
| Sistema | Precio de la energía | Rendimiento aplicado | Coste de 1 kWh de calor |
|---|---|---|---|
| Caldera de gasóleo C | 0,1246 €/kWh PCS (1,32 €/litro) | ηi = 0,92 | 0,1356 € |
| Caldera de gas natural | 0,0955 €/kWh | ηi = 0,92 | 0,1038 € |
| Aerotermia en Burgos con radiadores convencionales | 0,2360 €/kWh | SCOP 2,59 | 0,0911 € |
| Aerotermia en Burgos con suelo radiante | 0,2360 €/kWh | SCOP 3,60 | 0,0656 € |
La Ordenanza del Ruido de Burgos prohíbe situar una máquina a menos de 2 metros de un elemento medianero con vivienda, salvo justificación previa ante la administración y medidas correctoras acreditadas.
El artículo 10.5 lo dice así, literalmente: «No podrán ubicarse máquinas o motores de forma que su envolvente exterior quede a una distancia inferior a 2 metros de elementos medianeros con viviendas, salvo que se justifique a la administración pública competente, con carácter previo a su instalación, la imposibilidad de emplazamiento en las distancias requeridas y se acredite la ejecución de las medidas correctoras apropiadas para evitar que se superen los valores límite establecidos.» Que esto alcance a una aerotermia no es una interpretación forzada por nuestra parte: el artículo 2.2 declara la ordenanza expresamente aplicable a las «instalaciones de aire acondicionado, ventilación o refrigeración».
Y conviene leer la segunda mitad del artículo tan despacio como la primera, porque es la que te da salida. No es una prohibición cerrada: es un condicionante con procedimiento. Si no hay dos metros —y en un patio de manzana de Burgos capital, muchas veces no los hay—, la vía es justificar ante el Ayuntamiento la imposibilidad de emplazarla a esa distancia y acreditar las medidas correctoras, antes de instalarla. Ese «con carácter previo» es la parte que se salta la gente y la que convierte una instalación en un problema a posteriori.
Un detalle que en aerotermia importa especialmente: el artículo 50 remite los valores límite de ruido al Anexo I de la Ley 5/2009 del Ruido de Castilla y León, y añade que «en el caso de que se considere necesario realizar correcciones por la presencia de componentes tonales emergentes, componentes de baja frecuencia o ruido de carácter impulsivo, los límites serán 5 dB(A) superiores al valor correspondiente del anexo I». El zumbido de un ventilador y el ruido de baja frecuencia de un compresor caen justo en ese supuesto. Y como muchos equipos producen agua caliente de madrugada, conviene saber que la Disposición Adicional Primera considera nocturno cualquier periodo entre las 22:00 y las 8:00.
La ordenanza es reciente —15 de marzo de 2024, publicada en el BOP de Burgos nº 154 de 13 de agosto de 2024— y el mismo artículo 10 impone otras tres obligaciones literales que un buen presupuesto debería contemplar sin que se las pidas, recogidas al final de esta sección.

A 10 de septiembre de 2026 no consta ninguna convocatoria autonómica ni municipal abierta para aerotermia residencial en Burgos, y las ordenanzas del IBI y del ICIO no la bonifican.
Es el punto donde las páginas que hoy aparecen en esta búsqueda se contradicen entre sí de forma más llamativa, y merece señalarlo sin dar nombres. Una afirma que existen «subvenciones directas a fondo perdido del 30 % al 40 % del coste total»; otra sostiene lo contrario, que el apoyo pasó de las subvenciones europeas a los incentivos fiscales; una tercera titula un encabezado entero «Subvenciones para la Instalación de Burgos» sin nombrar ni una sola ayuda; y una cuarta asegura que el Ayuntamiento bonifica el IBI «hasta el 50 %» por instalar aerotermia. Ninguna enlaza una fuente y no pueden tener razón todas a la vez, así que lo comprobamos una por una: el resultado está en la tabla y el método, debajo.
Sobre lo municipal conviene decir cómo se comprobó, porque es lo que separa haber leído la ordenanza de haberla resumido de oídas: descargamos los dos textos íntegros de la web del Ayuntamiento y buscamos en ellos «solar», «fotovoltaic», «renovable», «térmic», «ambiente» y «eficiencia energética». No aparece ninguna bonificación por energía en ninguna de las dos. La única vez que la ordenanza del IBI escribe «ambiente» es en el nombre de un servicio municipal que tramita otro expediente.
Lo que sí aplica aquí es el marco estatal, idéntico en cualquier ciudad: la deducción del IRPF por eficiencia energética, con tres tramos incompatibles entre sí según cuánto reduzca la instalación, y los Certificados de Ahorro Energético. Los dos exigen papeles concretos, y en el caso del IRPF hay una contradicción abierta entre fuentes oficiales sobre las fechas límite que no resolvemos por nuestra cuenta: la explicamos entera, con las dos versiones, en subvenciones para aerotermia, que mantenemos con revisión trimestral.
| Ayuda | Situación a 10 de septiembre de 2026 |
|---|---|
| Convocatoria autonómica (EREN, Junta de Castilla y León) | Cerrada. Admitió solicitudes del 17/01/2022 al 31/12/2023 y su plazo de justificación venció el 31/05/2026. |
| Bonificación del IBI por renovables | No existe. La Ordenanza fiscal nº 507 no contempla ninguna bonificación por energía solar ni por energía ambiente. |
| Bonificación del ICIO por renovables | No existe. La Ordenanza fiscal nº 509 bonifica obras de interés público municipal y vivienda protegida, no instalaciones de energía. |
| Deducción del IRPF por eficiencia energética | Aplica. Marco estatal, tres tramos incompatibles entre sí (20 %, 40 % y 60 %), con certificado energético antes y después de la obra. |
| Certificados de Ahorro Energético (CAE) | Aplican. Mecanismo permanente con ficha propia para esta actuación. No publicamos su valor: no hemos verificado el precio del certificado. |
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Sí, y se puede comprobar sin depender de la opinión de nadie. El clima de referencia con el que se certifica la etiqueta europea de estos equipos, definido en el Reglamento (UE) nº 813/2013, usa una temperatura exterior de proyecto de −10 °C; el CTE fija para Burgos −3,7 °C. El ensayo normalizado ya contempla días más fríos que el peor día de diseño de esta ciudad. Lo que cambia aquí no es si funciona, sino cuántas horas trabaja al año y a qué emisor la conectes.
No podemos darte una cifra local honesta: no hemos encontrado ninguna fuente que publique precios propios de Burgos, y trasladar aquí el rango de otra ciudad sería inventarlo. El rango nacional, triangulado sobre cinco fuentes, va de 7.000 € a 16.000 € con calefacción y agua caliente, y de 13.000 € a 23.000 € si además hay que instalar suelo radiante nuevo. Para acercarte a tu caso, la calculadora parte de tus metros, tu aislamiento y la zona climática que le corresponde a Burgos.
A 10 de septiembre de 2026, ninguna ayuda directa. La convocatoria del EREN de la Junta de Castilla y León cerró el plazo de solicitud el 31 de diciembre de 2023, y ni la Base de Datos Nacional de Subvenciones ni el propio EREN registran ninguna nueva. El Ayuntamiento tampoco bonifica el IBI ni el ICIO por renovables: lo comprobamos sobre el texto íntegro de las dos ordenanzas fiscales. Sí aplican la deducción del IRPF por eficiencia energética y los Certificados de Ahorro Energético.
No tenemos una estadística de averías y no vamos a inventar un ranking. Lo que sí podemos decir es qué cuatro cosas se tuercen con más frecuencia según lo que un presupuesto resuelve o deja abierto: el emisor elegido, el apoyo eléctrico, los ciclos de desescarche y la ubicación de la unidad exterior. Con este invierno, las cuatro se amplifican; los apartados sobre el emisor y sobre la ordenanza de ruido explican qué preguntar en cada caso.
Entonces la conversación sobre el aislamiento y la conversación sobre la aerotermia son la misma. Una envolvente peor obliga a más potencia y, sobre todo, empuja a impulsar el agua más caliente para llegar al confort, que es justo lo que hunde el rendimiento estacional. Como referencia: en zona E1 el Código Técnico limita la transmitancia a 0,37 W/m²K en muros y 1,8 en huecos, y una vivienda anterior a esas exigencias está lejos de ahí. No significa que haya que reformar la casa entera antes de instalar nada; significa que el presupuesto debe decir con qué demanda ha calculado.
Lo decide el equipo y el instalador, no una regla general. Las bombas de calor aire-agua llevan protección antihielo del circuito y, según cómo esté trazada la instalación —tramos de tubería por el exterior, por ejemplo—, puede además indicarse una mezcla anticongelante. No publicamos ni el producto ni la concentración porque no hemos encontrado una fuente citable que lo fije. Lo que sí puedes exigir es que el presupuesto diga qué protección contra congelación incorpora y si algún tramo queda a la intemperie.
Técnicamente sí: hay equipos capaces de impulsar el agua a la temperatura que piden unos radiadores convencionales. La cuestión es a qué precio de rendimiento. En la zona climática de Burgos nuestro modelo da en torno a 2,6 con radiadores convencionales, frente a 3,6 con suelo radiante y 3,24 con radiadores de baja temperatura o fancoils. Pide que cada presupuesto diga con qué emisor y a qué temperatura de impulsión ha calculado: sin ese dato, dos ofertas parecidas no son comparables.
Sí, y el punto que decide no suele ser el equipo sino dónde va la unidad exterior. El artículo 10.5 de la Ordenanza del Ruido municipal no permite situarla a menos de 2 metros de un elemento medianero con vivienda, salvo justificación previa ante el Ayuntamiento y medidas correctoras acreditadas. Si la ubicación afecta a elementos comunes necesitarás además el acuerdo de la comunidad. Resuelve eso antes de pedir presupuestos, no después.
Sí, y una parte no es opcional: la instalación, revisión, mantenimiento, reparación o desmontaje de un equipo con gases fluorados debe hacerla personal certificado, según el Reglamento (UE) 2024/573. Conviene decirlo con claridad: Enaro no presta servicio de mantenimiento ni lo intermedia, lo que hacemos es que compares presupuestos de instalación. Si buscas quién revise un equipo que ya tienes, esta no es la página que necesitas.
Dos minutos, sin compromiso. Te lo comparamos con claridad.
Puedes elegir más de una.